sábado, 16 de noviembre de 2013

Historia de Casares


El origen de Casares se remonta a los tiempos de los íberos y fenicios, encontrándose en los límites de los bástulos. En el cortijo de Alechipe, se encuentran tres aras con inscripciones, que corresponde íntegramente a la ciudad de Lacipo, una de las más importantes del litoral malagueño.




Las buenas condiciones que ofrece este lugar para su ocupación, al menos estacional, para comunidades de cazadores-recolectores están garantizadas por: presencia de buenos lugares de abrigo proporcionado por las abundantes cuevas del complejo kárstico cercano, dominaban el pulimento de la piedra y la producción cerámica. Se conservan magníficos ejemplares muestra de ambas actividades procedentes de estas cuevas: vasijas elaboradas a mano cuidadosamente decoradas y adornos personales: pulseras y collares de caliza o mármol de excelente factura.

En el año 61 a. C., Julio César, de quien se deriva el nombre de la ciudad, utilizó los famosos baños de la Hedionda, para curarse con sus aguas sulfurosas la enfermedad hepática que padecía. Sus propiedades curativas se hicieron famosas en toda Roma.

En 1361, fue elegida como lugar de concentración de Pedro el Cruel y el destronado Rey de Granada, Mohamed V.

Los momentos más antiguos a partir de la conquista islámica del 711 estarían representados por el poblado localizado en Villa Vieja, donde los restos cerámicos localizados en superficie nos evidencian su ocupación entre los siglos IX y X. Se trata de un poblado de altura, abandonado quizás a partir de la implantación del Califato Omeya.

Durante el levantamiento morisco contra Felipe II en el año 1570, Casares fue el centro de las operaciones. En la ermita de Nuestra Señora del Rosario del Campo se reunieron los notables moriscos con el duque de Arcos y se puso fin a la revuelta.




El notario Blas Infante, iniciador del movimiento nacionalista andaluz, nació en esta ciudad el 5 de julio de 1885. Sus peculiares callecillas, intrincadas y escarpadas, junto a las casitas que las configuran en pintoresca disposición, hacen que Casares tenga la denominación de Pueblo Colgante.