sábado, 2 de noviembre de 2013

Emilio herrera Linares- Inventor del traje espacial.

¿Sabias que?... El traje espacial lo inventó un andaluz. Si fue Emilio Herrera Linares Emilio Herrera Linares (Granada, 13 de febrero de 1879 - Ginebra, 13 de septiembre de 1967) fue un ingeniero militar español, destacado como aviador y científico. Fue presidente del Gobierno de la República española en el exilio. Fue padre del poeta y novelista José Herrera Petere. La Fundación Emilio Herrera Linares es la responsable de conservar su archivo personal. Fundación Aena concede varios premios, el más importante y de 60.000 € es en honor a Emilio Herrera. Emilio Herrera nació en una familia media en la calle San Isidro del barrio de San Antón, en el centro de la ciudad de Granada. Sus padres eran Rita Linares Salanava y el militar Emilio Herrera Ojeda. Uno de sus antepasados era el arquitecto Juan de Herrera quién participó en el diseño de El Escorial para el rey Felipe II. Granada durante estos años sufre tres catástrofes: el terremoto del 25 de diciembre de 1884, una epidemia de cólera y las inundaciones ocasionadas por el río Darro a su paso por la ciudad, en 1885. Inició la carrera de arquitectura que abandonó para ingresar con 17 años en la Academia de Ingenieros de Guadalajara. En esa época, la preside el pionero en el campo de la aerostática, Pedro Vives Vich donde se cultiva un gran espíritu científico y experimental. Carrera militar. Finalizó la academia y se graduó como teniente en 1903, solicitando su traslado a la Escuela Práctica de Aerostación para aprender el manejo de los aerostatos. Participa en ascensiones científicas (observación del eclipse solar en Burgos, 1905) y deportivas (competición Gordon Bennet, 1906 o el Gran Prix de París, en el que quedó en segunda posición). Poco después de contraer matrimonio con Irene Aguilera Cappa, en 1909, integra una expedición aerostática militar en Melilla, como apoyo a las tropas ante la rebelión del Protectorado Español de Marruecos. Ese mismo año nace su hijo, que será un conocido poeta y novelista comunista, José Herrera Petere, amigo y compañero literario de Miguel Hernández. Después de la participación de los aerostatos militares en las campañas de África, se impulsa la necesidad de contar con aeronaves no limitadas a su anclaje a tierra. A consecuencia de esto, el ejército se hace con su primer dirigible. Herrera, que dirigió la Sección de Globos Aerostáticos durante la campaña militar y años después prepararía un plano territorial a base de fotografías aéreas, ya tenía los títulos de piloto de avión y de dirigibles. Estaba muy interesado en los primeros aviones que había observado junto a su amigo Alfredo Kindelán Duany en una exhibición que hicieron un año antes los hermanos Wright en Augsburgo. En 1914 es portada de los periódicos con el también militar José Ortiz Echagüe, juntos atraviesan el estrecho de Gibraltar. El rey Alfonso XIII le nombra Gentilhombre de cámara con ejercicio después del vuelo. Además participa con la aviación en una nueva campaña militar en el protectorado marroquí. Es a partir de estos años cuando se centra en sus estudios en temas aeronáuticos (como principios científicos, técnicos, comerciales o legales). En 1915 es enviado a Estados Unidos para comprar aparatos Curtis-Jenny y montar en España la primera escuela de pilotos de hidroaviones. Participa en la Primera Guerra Mundial como observador militar en distintos frentes.
El Graf Zeppelin LZ 127 en un vuelo en 1930. Desde 1918 intenta crear una línea aérea transoceánica, la Transaéra Colón, que uniera Europa y América para el transporte de pasajeros. Esta estaría equipada con dirigibles del ingeniero e inventor Leonardo Torres Quevedo. La idea la desarrolla finalmente una empresa alemana. Herrera es invitado como segundo comandante, junto con el también militar José Ortiz de Echangüe, en el entonces mayor aeronave de su tiempo el dirigible Graf Zeppelin LZ 127 que atraviesa el océano Atlántico. Volaría más de dos millones de kilómetros además de lograr la circunnavegación del planeta. En la década de los años 20, está envuelto en una gran actividad. Ayuda a Juan de la Cierva con su invención del autogiro, aparato semejante a los futuros helicópteros, pero de principio de vuelo diferente. Participa en la construcción y diseño del Laboratorio Aerodinámico de Cuatro Vientos, inaugurado en 1921 y dotado de uno de los túneles de viento más grande y modernos del momento. Este sería el futuro embrión del actual Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA). Aquí empezaría a investigar la vestimenta y los sistemas de respiración más adecuados para la navegación aérea. Crea un modelo de uniforme y escafandra para los tripulantes de globos y dirigibles. Participó de manera importante también en la creación años después de la Escuela Superior de Aerotecnia (posteriormente Escuela Técnica Superior de Ingenieros Aeronáuticos), del que sería nombrado como primer director, para la formación de los futuros ingenieros aeronáuticos españoles. No sólo se interesa por la aeronáutica, se conoce su formación esperantista y forma parte junto con otros destacados militares como Julio Mangada de la Asociación de Militares Esperantistas. Junto con el mencionado Leonardo Torres Quevedo y Vicente Inglada Ors en 1925 es nombrado representante oficial del Estado Español en la Conferencia Internacional para el empleo del Esperanto en las Ciencias. En 1931 el rey ha perdido su prestigio y abandona el país, llega la República y se forma un nuevo gobierno de ideas progresistas. Herrera, católico y monárquico, encuentra al nuevo régimen legitimado y jura su lealtad. Militar conservador, acomapañó al rey Alfonso XII al exilio, en París le plantea su personal conflicto de lealtades; al rey como Caballero gentil hombre le debe lealtad personal y al pueblo español como militar que ha jurado servirlo. Su concepto de la soberanía popular le había alejado desde 1915 de los planteamientos africanistas y corporativos enraizados en la milicia española. Alfonso XIII, en un honroso gesto, le libera de su compromiso y le invita a regresar a España y servirla, a lo que Herrera le contestará que si así lo hace servirá a la República con la misma lealtad que lo había servido a él. Vuelve a España y juró fidelidad a la República. Era ya una destacada figura de la aeronáutica y la Sociedad de Naciones le nombra experto internacional de aviación. Es una época intensa en su vida: en 1932, representó a España en la Conferencia de Desarme de la Sociedad de Naciones; en este mismo año la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales le eligió académico (medalla núm. 15), en la que ingresó el 19 de abril de 1933 on un discurso sobre Ciencia y Aeronáutica. También patenta una regla de cálculo para la resolución de problemas aerodinámicos. A poco de ingresar presenta su proyecto de ascensión en globo para el estudio de la estratosfera usando la que denominó escafandra estratonautica, antecedente de los trajes espaciales. Primera tripulación del Apolo XI en 1969. "Tras ser nombrado miembro de la Academia de Ciencias y bajo los auspicios de esta institución y de la Sociedad Geográfica, presenté un proyecto de ascensión estratosférica en un globo de 37.000 metros cúbicos, con barquilla abierta, en el que debía ascender a 26 kilómetros de altitud protegido por una escafandra del espacio, cuya descripción fue publicada en la revista Ciencia Aeronáutica, de Caracas" 1 de marzo de 1958, Emilio Herrera al ingeniero y profesor Francisco José San Martín. Realiza el diseño en 1935 en los talleres del Polígono de Aerostación de Guadalajara y en el Laboratorio Aerodinámico de Cuatro Vientos. Por un lado un globo que podía alcanzar los 26.000 metros de altitud y por otro de este primer traje espacial que contaba con micrófono, sistema de respiración antivapor, termómetros, barómetros o varias herramientas para medir y recoger muestras. Varias décadas después, la agencia estadounidense NASA se basaría en sus estudios para la elaboración de los trajes espaciales, que como reconocimiento el astronauta Neil Armstrong entregó una de las rocas lunares a uno de sus colaboradores Manuel Casajust Rodríguez, empleado en la NASA. La roca terminaría depositada durante muchos años en el Museo de Aeronáutica y Astronáutica de España, y actualmente se encuentra desaparecida desde el año 2004. Según refirió su ayudante, el piloto Antonio García Borrajo: "Cuando los norteamericanos le ofrecieron a Herrera trabajar para su programa espacial con un cheque sin limitaciones en ceros, él pidió que una bandera española ondeara en la Luna, pero le dijeron que sólo ondearía la de Estados Unidos". Herrera rechazó la oferta. El Polikarpov I-15 conocido como Chato, fue uno de los mejores aviones republicanos durante la guerra civil Herrera tiene ya el rango de Teniente Coronel y es el director técnico de las fuerza aérea republicana donde organiza las escuelas de aviación. Con el comienzo de la guerra civil española en 1936, mientras se encuentra dictando un curso en la Universidad de Santander, su proyecto se vio definitivamente abandonado. Se mantiene fiel al gobierno republicano y en 1937 es uno de los pocos oficiales ascendido al grado militar de General. Pese a ser reconocido como de ideas conservadoras y no congeniar con los sectores más radicalizados en el poder, mantiene su lealtad al gobierno aunque pierde por ello la amistad de numerosos amigos como Kindelán, jefe de la aviación rebelde. Por otro lado, su hijo Petere, milita activamente en el Partido Comunista y en 1938 es Premio Nacional de Literatura. En septiembre de 1937 muere en la batalla de Belchite su segundo hijo, Emilio Herrera Aguilera (familiarmente Pikiki) de apenas 19 años, sargento y piloto del caza Polikarpov I-15. El final de la Guerra le encontró en Sudamérica, adonde había viajado en misión oficial acompañando al político Indalecio Prieto. Emigrado primero a Chile en 1939, regresó a Francia, donde permanecería exiliado viviendo de manera humilde con escasos recursos económicos. Con el Régimen de Vichy, el gobierno de Hitler le ofrece trabajar en el Laboratorio de Vibraciones de Berlín, propuesta que vetó el gobierno del General Franco cuando el mismo Herrera ya había renunciado aceptar la propuesta del General Von Faupel, al que conocía desde los años veinte,cuando con motivo de su periplo por América del Sur para el estudio de su línea de dirigibles coincidó con él en un homenaje que le ofreció la colonia española de Lima. Herrera reconoció que el proyecto le seducía pero que le resultaba imposible aceptarlo y, con toda franqueza, se lo comunicó a Von Faupel que aceptó sus argumentos propios de un hombre de honor. Continuó trabajando en investigación aeronáutica y científica, colaborando en revistas francesas de temática aeronáutica, fundamentalmente en L'Aerophile que dirigía su amigo Blondel de la Rougerie. Fueron años muy difíciles que sobrellevó con estoicismo. Además junto con su esposa vivía gracias a sus derechos de patentes de un sistema de doble proyección geográfica y un flexicalculador para resolver funciones matemáticas e integrales elípticas. En 1945 publicó un artículo, que fue rechazado, sobre el uso de la Bomba atómica días antes del ataque nuclear sobre Hiroshima. Era un seguidor y defensor de las teoría de la relatividad de Albert Einstein, con quien compartió una amistad personal; Durante la visita a España en 1923. Posteriormente ingresó en la Office National d'Études et de Recherches Aérospatiales (ONRA) y fue nombrado consultor de la UNESCO sobre temas de física nuclear, puesto del que dimitió al entrar España del régimen franquista en la ONU. También fue Laureado por la Academia de Ciencias de Francia por sus estudios sobre aeronáutica y astronáutica, de hecho había propuesto al Ministerio del Aire francés el lanzamiento de un satélite artificial aprovechando uno de los cohetes V-2 que Francia recibió a la rendición de Alemania. Fue reconocido internacionalmente por su firme política antifranquista, formando parte de varios gabinetes del gobierno de la República en el exilio como ministro de Asuntos Militares y, entre 1960 y 1962, como presidente del Gobierno republicano en el exilio. Durante su breve gobierno intentó mantener la legitimidad republicana en los foros internacionales o la colaboración con los exiliados de la dictadura portuguesa. A fallecer Diego Martínez Bario, Presidente de la República, fue sustituido por el historiador Claudio Sánchez Albornoz, aunque se mantuvo como ministro de Asuntos Militares. En 1967 es partidario de una reconciliación nacional que busca el apoyo político y religioso para elaborar un referéndum en el que los españoles pudieran elegir entre monarquía o república. Falleció en el domicilio de su hijo José Herrera "Petere" en Ginebra a los 88 años. En 1993 se trasladaron sus restos al cementerio de su Granada natal.