sábado, 30 de noviembre de 2013

Almuñecar



La historia de Almuñécar se inicia hacia 1500 a. de C. donde hallamos asentados unos poblados de la Cultura Orgánica sobre colinas cercanas a la ciudad actual, caso de la colina del Instituto (Puente de Noy) y cerro de Velilla, basados en una economía agropecuaria y el conocimiento de la metalurgia del cobre.
La población indígena, a través de cambios étnicos y socioeconómicos, continúa viviendo en el siclo VIII a. de C. en la colina que hoy está ocupada por el casco antiguo de la ciudad. En la Plaza Eras del Castillo, por encima del monumento romano Cueva de Siete Palacios, tras varias campañas de excavación se ha podido comprobar la existencia de una población del Bronce Final Reciente que ya mantiene relaciones con los comerciantes fenicios, venidos especialmente de la ciudad libanesa de Tiro que en sus inicios se instalan cerca de la línea de la playa, bajo la ladera de poniente de dicha colina (zona Norte del actual parque El Majuelo).
Es pues evidente que cuando en el siglo VIII a. de C. se inicia la colonización fenicia con suficiente entidad, documentada en el Sur del Mediterráneo Peninsular, Almuñécar entra a formar parte de ella de una forma muy activa, como las Fuentes de la Antigüedad Clásica lo atestiguan.
La colonia semita se asentó, pasado el tiempo, sobre la colina que ocupa la actual población, con una situación especialmente estratégica para el comercio, posiblemente con dos puertos navales, de Levante y Poniente que servían de resguardo a las embarcaciones según la dirección del viento, al igual que sucede en las colonias fenicias mediterráneas.
El lugar de descanso funerario se eligió en las colonias cercanas que rodeaban a la colonia. La necrópolis Laurita sobre el Cerro de San Cristóbal, inicia sus enterramientos a fines del siglo VIII a. de C.
Destacan en dicha necrópolis, de entre sus ajuares funerarios, el conjunto de vasos de piedra dura y alabastro de los faraones Apofis I, Osorkón II, Chechón III y Takelot II, junto a vasos griegos, cerámicas propiamente fenicias y joyas de primera calidad.
Otra necrópolis fenicio-púnica es la de Puente de Noy, sobre la colina del Instituto Antigua Sexi, en la que se llevan excavadas cerca de doscientas tumbas de una cronología que enlazando con la necrópolis Laurita llega a la Romanización en el siglo I d. de C.
Cuando a finales del siglo III a. de C. hace su aparición la dominación romana hallará una población perfectamente estructurada, que en el año 49 a. de C. se convertirá en el municipio de derecho latino Sexi Firmum lulium, dotándosele de edificaciones notables, necesarias al rango de tal ciudad, permitiéndosele, incluso, mantener la acuñación de moneda propia.
Todavía hoy permanecen visibles abundantes restos de la presencia romana en Almuñécar, que debió alcanzar su mayor apogeo en los siglos I y II de nuestra Era.
Dentro de los monumentos arquitectónicos romanos merece especial atención su acueducto de más de 7 Km. De recorrido.
En el interior del casco antiguo de la ciudad se conserva, y habita en parte por la población actual, un complejo de naves abovedadas, destacando por su unidad la denominada Cueva de Siete Palacios, donde en la actualidad se halla ubicado el Museo Arqueológico Municipal.
También es muy importante su antigua factoría de salazón de pescados y garum, que ocupaba la base central del comercio sexitano en el Mediterráneo y de la que alaban sus excelencias escritores griegos y romanos.
Como restos funerarios aún hoy en día se conservan dos columbarios o panteones familiares, ubicados en la cercanía de dos villas romanas: Columbario de la Torre del Monje y Columbario la Albina.
Es posible que cuando se produce la entrada musulmana en la Península de mano de Musa, éste incorporase la plaza fuerte de Almuñécar a Granada.
La mención de Almuñécar en las fuentes escritas musulmanas comienza a partir del desembarco de Abderramán I por sus playas el 15 de agosto del año 755 d. de C.
A partir de este momento la ciudad de Almuñécar tomará parte en todos los avatares de la época y adquirirá su máximo protagonismo en el reinado nazarí de Granada. En su fortaleza existía su famosa cárcel u horrible mazmorra, donde fueron encarcelados algunos reyes destronados, ministros caídos en desgracia o jefes militares cuya influencia inspiraba temor.
La historia islámica de Almuñécar finaliza en diciembre del año 1489 en que su caíd Al-Hay entrega la ciudad, previa capitulación, a los Reyes Católicos. Posteriormente, tras la capitulación de Granada, por el puerto de Almuñécar salieron hacia el norte de África el Zagal y sus seguidores, así como los del sultán Boabdil, calculándose según algunas fuentes escritas en unas 1130 personas.
A partir de estos momentos comienza la etapa cristiana de Almuñécar que enlaza con nuestros días