lunes, 21 de octubre de 2013

Historia de Palos de la Frontera


 Aunque existen vestigios de poblamiento en la zona desde el Paleolítico Superior, así como numerosas leyendas que aluden a su pasado tartésico, romano, visigótico y musulmán, Palos de la Frontera se funda en 1322, fecha en que Alfonso XI de Castilla la dona a Alonso Carro y Berenguela Gómez, su mujer. De esta forma se separa de lo que había constituido el reino almohade de Niebla, al que seguía perteneciendo aún después de su conquista a mediados del siglo XIII. Palos era por estas fechas, como presumiblemente lo fue en toda su anterior historia, un pequeñísimo núcleo de población que subsistía de la pesca litoral, aprovechando las cualidades que, como puerto interior, al abrigo del viento y los ataques piratas, ofrecía el río Tinto. Los orígenes Álvar Pérez de Guzmán, al que debemos considerar como verdadero padre y fundador de la villa de Palos, contaba sólo catorce años cuando, Juan I de Castilla, en 1379, le concede las villas de Palos y Villalba como compensación por haberle arrebatado las localidades de Huelva y Gibraleón para cederlas a la Condesa de Medinaceli. Álvar Pérez consiguió del monarca el privilegio de eximir de cualquier impuesto real a las 50 primeras familias que se instalasen en Palos acudiendo a su iniciativa de repoblación, estableció con su legislación las bases del ordenamiento jurídico municipal y dedicó las escasas y poco fértiles tierras del término palermo al cultivo del olivo y la producción de aceite. Después de la prematura muerte de Don Álvar, su viuda, Doña Elvira de Ayala, hija del Canciller de Castilla, prosiguió su labor hasta que muere en 1434. Cada una de las hijas de D. Álvar y Dª. Elvira, llamadas Isabel y Juana, heredaron una mitad de la villa de Palos, que por sus respectivos matrimonios, pasaron a ser señoríos, una mitad del Conde de Miranda y la otra del Conde de Cifuentes. Los Miranda enajenaron en 1480 la sexta parte de su señorío en favor de D. Enrique de Guzmán, Duque de Medina Sidonia. Por su parte, los Cifuentes vendieron su mitad de la villa a los Reyes Católicos en junio de 1492, cuando se preparaba la partida de la expedición colombina La época dorada La villa de Palos, a mediados del siglo XV, atravesaba un período de desarrollo demográfico (2500 habitantes) y económico gracias a las actividades marítimas de sus hombres, que establecieron unas prósperas relaciones comerciales con la Europa Mediterránea y Noratlántica, basándose en la pesca y otros productos que obtenían en la zona de Guinea La época dorada de Palos fue la década de 1470-1479, cuando la discordia sucesoria entre Juana la Beltraneja e Isabel la Católica desembocó en una guerra peninsular entre el reino de Castilla y Portugal. Ello supuso para Palos el respaldo real de sus incursiones a Guinea y, en definitiva, para disputarle a los portugueses, rivales en la expansión oceánica, sus territorios y negocios ultramarinos. Las principales expediciones navales castellanas, contra Portugal y sus dominios, requirieron siempre la presencia de marinos palermos, verdaderos expertos en las navegaciones atlánticas que, gracias a su pericia y hazañas, lograron fama internacional.Sin embargo, la guerra naval se saldó con una derrota para los Reyes Católicos, que en la Paz de Alcaçovas (1479) abandonaron todos los derechos sobre mares y tierras atlántico-africanas, excepto Canarias, a Portugal. Los dos reinos quedaron reconciliados mediante el matrimonio de la princesa Isabel de Castilla con el heredero del trono portugués. Los marinos palermos se vieron desposeídos por este tratado de unas zonas pesqueras y comerciales esenciales para su subsistencia y sobre las que, con tantos esfuerzos, se habían afianzado. En estas circunstancias, los palermos desobedecieron, por cuestión de supervivencia, lo pactado por sus Reyes y Portugal en muchas ocasiones. Palos, cuna del descubrimiento de América Palos de la Frontera es mundialmente conocido como la cuna del Descubrimiento de América. De su puerto partieron el 3 de agosto de 1492 las carabelas La Pinta y La Niña y la nao Santa María, con el Almirante Cristóbal Colón, los hermanos Pinzón, los marineros de Palos y la comarca próxima rumbo a lo desconocido y que de hecho sería el encuentro con el continente americano. Sus incursiones a Guinea, anteriormente bien vistas por los monarcas castellanos en sus luchas contra la corona de Portugal, se habían convertido en delictivas y objetos de castigo por el Tratado de Alcáçovas. Posiblemente por una de estas incursiones fueron condenados ciertos palermos a servir a la Corona, durante dos meses, con dos carabelas aparejadas a su costa.13 El 30 de abril de 1492, los Reyes ordenaron que esas naves se pusieran al servicio de Cristóbal Colón y que además se les pagasen cuatro meses al precio habitual para completar los seis meses que se preveía duraría la travesía. La Corona reducía así los gastos de la expedición y vinculaba a ella a los expertos marinos de Palos. Representación romántica de Cristóbal Colón y los hermanos Pinzón a su llegada a América. Estatua de los Hermanos Pinzón, co-descubridores de América, en Palos de la Frontera, al fondo se observa la Fontanilla, lugar donde afirma la tradición que se abastecieron de agua las naves descubridoras, y por último, al fondo, la Iglesia de San Jorge Mártir, lugar donde se dio lectura a la real provisión de los reyes católicos que obligaba, a ciertos vecinos de Palos, a aportar dos carabelas para el primer viaje de Cristóbal Colón. El 23 de mayo de ese mismo año dicha real provisión fue leída en la plaza de la Iglesia de San Jorge Mártir de la localidad.Sin embargo Colón seguía teniendo dificultades para reclutar tripulantes, entre otras razones porque las ordenanzas de Palos prohibían fletar barcos a las personas que no tuviesen participación en el señorío de la villa. Probablemente por ello, los Reyes adquirieron a fines de junio de 1492 la mitad de la villa de Palos perteneciente al Conde de Cifuentes por 16.400.000 maravedíes. A partir de este momento los Pinzón, prestigiosa familia de navegantes palermos, decidieron tomar parte en la expedición colombina y gracias a ellos Colón pudo encontrar los marineros que necesitaba. También fue destacable durante este periodo el papel del Monasterio de La Rábida, cercano a Palos, donde Colón encontró hospitalidad y apoyo. Finalmente, y ultimados los preparativos, la expedición descubridora parte del puerto de Palos el 3 de agosto de 1492 con dos carabelas y una nao, llegando a tierras de América el 12 de octubre. La Santa María naufragó en tierras americanas, pero los otros dos navíos regresaron a Europa, llegando a Palos por separado el 15 de marzo de 1493. Palos, los franciscanos y la evangelización de América Cuando se habla del papel que ha desarrollado el pueblo de Palos de la Frontera en la Historia de América, suele pensarse, casi exclusivamente, en los acontecimientos relacionados con la preparación y ejecución del primer viaje colombino. Pero, poco a poco, la investigación y el estudio nos van perfilando múltiples actuaciones en las que los palermos se muestran como destacados protagonistas en la colonización del Nuevo Mundo, entre los pioneros que ayudaron a construir los pilares de una nueva sociedad, de una nueva cultura, y participando activamente en la evangelización. Desde el fundamental apoyo que fray Antonio de Marchena y fray Juan Pérez prestaron a Cristóbal Colón cuando su ánimo desfallecía ante la adversidad, el Convento franciscano de Santa María de La Rábida siguió atentamente la evolución de los acontecimientos, erigiéndose en uno de los primeros focos de la evangelización americana. Como es lógico, la influencia del convento rabideño, propició que destacaran especialmente los franciscanos entre los primeros evangelizadores de América palermos, como el obispo fray Juan Izquierdo, fray Juan de Palos, fray Juan Cerrado, fray Pedro Salvador, fray Alonso Vélez de Guevara, fray Juan Quintero, fray Thomás de Narváez y fray Francisco Camacho, que tomaron en su mayoría los hábitos en México y Lima. El verdadero nombre de Palos Etimológicamente su denominación toponímica procede del vocablo romano Palus ("laguna"), y de hecho se llamó únicamente Palos hasta 1642, pero a mediados del siglo XVI los primeros cronistas de Indias, Gonzalo Fernández de Oviedo y Francisco López de Gómara, creyendo que Palos y Moguer eran un solo pueblo, crearon el incorrecto e inexistente Palos de Moguer, que se extendió con gran velocidad, pasando a enciclopedias y manuales de estudio. Algo parecido sucedió con fray Juan Pérez y fray Antonio de Marchena, con los que crearon un único e inexistente personaje: fray Juan Antonio Pérez de Marchena. En mayo de 1642, el Concejo Municipal de Palos adoptó el nombre de Palos de la Frontera, aprovechando que el rebelde marqués de Ayamonte hizo pasar las tropas portuguesas del Guadiana al Tinto, y para poner un "apellido" a Palos, que tapara el que lo hacía desaparecer como pueblo, uniéndolo, erróneamente, a la ciudad vecina.