jueves, 31 de octubre de 2013
Historia DE Úbeda
a leyenda dice que Úbeda fue fundada por Tubal, un descendiente de Noé.
Tubal me hizo primero
Ibero el segundo fue
Idubeda es el tercero
Bétula soy de los tres. ...
Piedra vieja de Ubeda la vieja, en el museo arqueológico
Del mítico torreón del Rey Ibiut derivaría el nombre de la ciudad. Si nos restringimos a la arqueología, los primeros asentamientos en Úbeda se remontan a la Edad del Cobre, en el actual Cerro del Alcázar. De hecho, las últimas investigaciones arqueológicas han arrojado seis mil años de antigüedad; Úbeda es la “ciudad más vieja de Europa occidental”. Lo asegura el equipo dirigido por el catedrático Francisco Nocete a la luz de los resultados que han arrojado 35 dataciones de Carbono 14 en el yacimiento de las Eras del Alcázar.
Existen restos argáricos, oretanos, visigodos y tardorromanos, en el solar actual donde se asienta. A su vez había con anterioridad un importante oppida ibero de población autóctono, llamado Iltiraka en lengua íbera, y después dependiente de la Colonia romana de Salaria, es conocido como Úbeda la Vieja (ó Ubeda Vethula), estando situado frente a la desembocadura del río Jandulilla en el Guadalquivir. En busca de intercambios llegan a Úbeda los griegos y más tarde los cartagineses con propósitos imperialistas, siendo vencidos por los romanos tras largas guerras.
Bajo el imperio romano, a partir de la Batalla de Ilipa en 206 a. C. , la antigua ciudad-estado íbera se romaniza, ya sería conocida como La Betula (Baetula), siendo el centro de numerosa población diseminada. En tiempos de godos, los vándalos destruyeron la región al completo y sus moradores pasaron a concentrarse al sitio que hoy conocemos, llamado de Bétula Nova, por motivos más bien ignorados.
La ciudad como entidad con una cierta importancia reaparece con la llegada de los árabes, en particular con Abderramán II, quien la refunda con el nombre de Ubbada o Ubbadat Al-Arab (Úbeda "de los árabes"), con la intención de controlar desde aquí a los revueltos mozárabes de Baeza. En el siglo XI es objeto de disputa entre los reinos de taifa de Almería, Granada, Toledo y Sevilla, hasta su conquista por los almorávides. Como ciudad musulmana, se rodeó de más murallas defensivas y se convirtió en una de las ciudades de mayor importancia de Al- Andalus, debido a su artesanía y comercio. Así llegó a convertirse en un rico e importante bastión que poseer.
Tierra de frontera
Durante el año 1091 el rey de Toledo, Al-Amún, lucha contra la rebelión interna de los moros andalusíes siendo Úbeda rendida por la fuerza a manos de Alfonso VI. A partir del siglo XII los reyes castellanos aumentan progresivamente la presión sobre el Alto Guadalquivir y Úbeda sólo es mencionada en las fuentes escritas como escenario de episodios bélicos, por ejemplo cuando la región fue objeto de los ataques de Alfonso VII de León, primero en 1137 y posteriormente en 1147, momento en el que se apoderó de Úbeda, Baeza y Almería. Durante diez años la ciudad permaneció en manos de los castellanos, hasta que la contraofensiva almohade les obligó a retirarse en 1157. Reconquistada y devastada por Alfonso VIII tras la batalla de las Navas de Tolosa, o Batalla de Úbeda, es perdida al poco tiempo. Entretanto la ciudad es saqueada y arrasada en varias ocasiones más, siendo definitivamente su población masacrada por los cruzados en la batalla de 1212.
En el año 1233, Úbeda es definitivamente conquistada por Fernando III de Castilla tras largo asedio, convirtiéndose en ciudad realenga y titular de un arciprestazgo:
«...Fernando III desde Toledo se dirigió con su ejército contra Úbeda, ciudad que por la situación entre Muhammad ibn Hûd y Muhammad ibn Yusuf ibn Nasr ibn al-Ahmar no recibía socorro. Puso sitio a la misma el 6 de enero de 1233. Cuando los defensores de la ciudad se convencieron de que no tenían posibilidad de abastecimiento ni ayuda; capitularon, saliendo salva su población con los bienes que pudieron llevar, bajo protección cristiana hasta la ciudad musulmana a que quisiesen ir...»
Un hecho destacable es que la toma de Úbeda se realizó mediante capitulación, evitando una nueva matanza y posibilitando la coexistencia de distintas etnias que formaban una población de varias culturas (árabe, judía y cristiana). Durante más de dos siglos la ciudad participa activamente en la lucha contra los musulmanes, gozando de amplia autonomía en su gobierno local, regido por el Concejo apoyado por la veinticuatría.
Factor decisivo en este período es su importante valor geoestratégico. Durante casi tres siglos fue población fronteriza, primero de avanzada y luego muy cercana a la frontera entre los reinos de Granada y Castilla. Este hecho determina que los sucesivos reyes castellanos le otorguen numerosos privilegios y concesiones, como el Fuero de Cuenca, para favorecer la fijación de una población, formada por castellanos y navarro-aragoneses, que permanezca frente a circunstancias de vida adversas propias de una zona fronteriza. Así llegó a ser una de las 4 "ciudades mayores de la reconquista de el Andalucía".
Episodios como el de 1368, en el que la ciudad es asolada con motivo de la guerra civil entre Pedro I de Castilla y Enrique II de Trastámara, y el posterior saqueo de Pero Gil y los ejércitos de Mohamed V de Granada avivó la rivalidad entre los bandos locales, Traperas contra Arandas primero, luego Cuevas Contra Molinas, tiñen de sangre su historia hasta las postrimerías del siglo XV. De hecho dieron lugar a que, a semejanza de lo ocurrido en Baeza, las murallas y torres del Alcázar fuesen demolidas en 1506 por orden real, a fin de poner paz entre dichos bandos.
La provincia de la jurisdicción de Úbeda se extendía desde Torres de Acún (Granada) hasta Santisteban del Puerto, pasando por Albánchez de Úbeda, Huesa y Canena, y a mitad del s. XVI también incluía en su Partido jurisdiccional a las villas de Cabra del Santo Cristo, Jimena, Quesada, Peal, Sabiote y Torreperogil.Este cúmulo de factores (situación geográfica y consiguiente dominio de vías de comunicación, su extensa y rica jurisdicción, gran alfoz y presencia de una nobleza cada vez más poderosa) sentó las bases a lo largo de los siglos XIV y XV del esplendor de la Úbeda del siglo XVI. Al finalizar la conquista de Granada, asistimos a un desarrollo económico de la ciudad basado en la agricultura y en una importante ganadería caballar y mesta propia, que fundamenta el periodo de mayor esplendor de la ciudad, siendo muy importante la roturación de bosques y puesta en valor de nuevas tierras. La paz y el desarrollo económico lleva consigo un aumento demográfico, alcanzando la ciudad una población de 18.000 habitantes, siendo una de las más populosas de toda España. Comenzando con Ruy López Dávalos, Condestable de Castilla con Enrique III y Beltrán de la Cueva, valido de Enrique IV, sus nobles encuentran acomodo en altos cargos de la administración imperial.
Tras la nobleza ubetense, y las órdenes de caballería, el siguiente gran estamento privilegiado es el clero. La diócesis de Jaén es enormemente rica, su mitra, posiblemente, fuera una de las más ricas de España, y el clero ubetense tenía altos cargos en ella. También hallamos un colectivo de vecinos que han prosperado (judíos o muladíes mayormente) y que genéricamente hubieran sido el germen de una incipiente burguesía. Se trata de profesionales, tales como médicos, sastres, escribanos, boticarios y, naturalmente, un estimable número de mercaderes ricos. Más abajo, existía todo un variado repertorio gremial propio de un núcleo de población rico y expansivo, mención especial al gremio de los pastores y ganaderos. El ejército y la milicia cerraban éste grueso estamento. El tercer estamento era un número basto de labriegos de las tierras de los nobles y pequeños campesinos.
Especialmente destacable es el papel de Francisco de los Cobos, secretario del Emperador Carlos I. Con él entra el gusto por el arte en Úbeda, y como si fuera una pequeña corte italiana, de manos del arquitecto Andrés de Vandelvira y sus seguidores, Úbeda se llena de palacios. Su sobrino, Juan Vázquez de Molina, secretario de Estado de Carlos I, y de su hijo, Felipe II, continúa lo iniciado. En toda Úbeda arraigan fuerte las corrientes humanistas del Primer Renacimiento.
En 1526 el Emperador Carlos visita la ciudad y jura guardar los privilegios, fueros y mercedes concedidas a Úbeda.Los siglos XVII y XVIII son de decadencia para la ciudad, inmersa en la crisis general de España, que ve como su pasado esplendor se apaga. La falta de una política proteccionista para la artesanía, las importaciones de la lana de Burgos, la subida de los precios por las malas cosechas, la injusta presión fiscal para las guerras, la corrupción, el poder del Clero, el proceso inflacionista por abundancia de metales, las continuas levas militares, las epidemias, y la emigración a Indias son algunos de los factores que contribuyeron a esa merma. Úbeda perdió hasta el control del tráfico de madera de los robles y pinos del Segura, en favor de comerciantes sevillanos. Todo ello va descapitalizando a la ciudad, agudizando las diferencias sociales e incrementando la miseria de la mayoría. Algunas fechas de los desastres que asolaron la ciudad en esta etapa fueron las pestes de 1585 y 1681 y el terremoto de Lisboa de 1755, que quebranta bastantes casas de la ciudad. Para rematar, la persecución de los "cristianos nuevos" y la expulsión de los moriscos en 1609 va a ser seriamente lamentado por el Concejo, por el impacto económico al perder su más valioso tejido económico.
La cruda decadencia se hace manifiesta a partir de 1700 con la larga Guerra de Sucesión. Los vecinos de Úbeda vivirán la Guerra de Sucesión con intensidad creciente. Sus aportaciones en caballos, armas, municiones, dinero o tropas son continuas, resultando difícil en ocasiones comprender de dónde provienen tales fuerzas en un pueblo debilitado por el hambre y la enfermedad. Tal fue la presión impositiva y la injusticia al quedar exentas las clases poderosas, que la población hambrienta se amotinó el 19 de marzo de 1706, contra los cobradores de las rentas reales. Como consecuencia de la guerra, Úbeda se empobreció en extremo y aumentó la conflictividad a límites desconocidos. El concejo tuvo que vender sus mejores fincas de propios para afrontar urgentes pagos de milicias. Sin duda hubo recesión demográfica, al coincidir la guerra con crisis de hambre y enfermedades generalizadas. En estos años, muchas villas de su territorio se independizan. Se puede concluir, que Úbeda sufre uno de los peores momentos de su historia, sólo tocando fondo hacia 1735. Pero el mal en Úbeda y otros lugares estaba hecho, y era difícil dar marcha atrás al reloj de la Historia.
Posteriormente, con la guerra de la independencia española, durante la que los franceses permanecen entre 1810 y 1813 en la ciudad, se trunca la recuperación, las penalidades vuelven, se ocasionan saqueos y grandes perjuicios económicos. La situación llevó a Úbeda a un estado de "ruina económica", que la había conducido a extremos tales como la absoluta carencia de ganados para laborear el campo, de semillas para efectuar la siembra y aún de los medios más precisos para la subsistencia de la población.
Las desamortizaciones eclesiásticas de 1820 y 1836, supondrían que todos los conventos de la ciudad (con excepción de Santa Clara y las Carmelitas) fueran expropiados y vendidos en subasta pública. Ello significaría la total transformación de espacios urbanos de la ciudad, cambiando de uso algunos de estos edificios para albergar colegios, cuarteles, cárceles, etcétera y, en el peor de los casos, que fueran demolidos sus viejos inmuebles por amenaza de ruina. En suma, la ciudad vo vuelve a recuperarse hasta finales del siglo XIX; es cuando comenzó a experimentar un pequeño resurgir con la mejora en avances técnicos, que llegan con retraso a la ciudad, que sigue siendo un medio rural no afectado apenas por la revolución industrial y cada vez más alejado de los centros de poder.
Úbeda continúa una larga existencia anodina, y sus palacios ya vacíos de lujos, permanecen abandonados.Quedaban aún por sufrir los efectos de las guerras carlistas y las sucesivas revoluciones liberales que convulsionaron la vida de la ciudad. Las bases del liberalismo en Úbeda se basan en el predominio en la política de los grandes propietarios agrarios, y se instaura el caciquismo y el falseamiento electoral. A finales del XIX la pequeña burguesía con algunos terratenientes ubetenses hacen renacer la actividad en la ciudad gracias a la agricultura y la industria. Durante los años 20 del siglo XX, la retórica regeneracionista, cuya ambiciosa idea era lanzar a Úbeda a un nuevo Renacimiento, pone en práctica numerosos proyectos de reformas y mejoras en la ciudad. En éstos años, se extiende la educación y los servicios básicos.
Durante la Guerra civil, la violencia, represión y venganza política sumieron a Úbeda en una larga fase de depresión. La ciudad no fue frente de guerra, pero sufrió las sacas de presos de uno y otro bando. Así, empezó en la noche del 30 al 31 de julio de 1936, cuando las milicias republicanas sacaron a los presos políticos que, en número de 47 se encontraban en la cárcel de Partido, y los asesinaron. La posguerra es aún recordada por sus contemporáneos como "los años del hambre".
Durante los años 60 y 70, la industria local tiene un fuerte repunte gracias al tirón desarrollista, pero insuficiente para absorber el fuerte incremento de población, avocada a la emigración. Lentamente, la que fue la Florencia de la Alta Andalucía, va a ir alcanzando el lugar actual como referente provincial, cabecera de la comarca y como un centro de industria y servicios a nivel regional de importancia creciente.
El 3 de julio de 2003 es nombrada, junto con su vecina Baeza, Patrimonio de la Humanidad.
miércoles, 30 de octubre de 2013
El castillo de la Albaida
Castillo de La Albaida
El Castillo de la Albaida fue una pequeña fortificación árabe del siglo VIII situada en la carretera a Trasierra en el kilómetro 2 y que actualmente es restaurante y lugar de celebraciones, propiedad de Maciá Hoteles.
Historia
La historia de este castillo se remonta al año 1238 cuando este pequeño castillo, que es la cabecera de la conocida como la Dehesa de la Albaida, es donado por parte del rey Fernando III a Don Juan de Funes.
Es un siglo más tarde cuando en el año 1365 tras el casamiento de Don Pedro González de Hoces y Doña Leonor Sánchez de Funes se vincula el conocido como Señorío de La Albaida con la familia de Hoces. El hijo de este matrimonio, Pedro González de Hoces, crea en 1454 el Mayorazgo de la Albaida. En el siglo XVII, con el matrimonio del octavo señor de La Albaida con Mª Magdalena de Hoces, segunda Condesa de Hornachuelos, tiene lugar la unión del título de la Albaida con el Condado de Hornachuelos. Debido a la constitución del año 1837, el Estado se hace cargo de la jurisdicción del Señorío de la Albaida. En el año 1919, María de la Paz Olalla y Casasola, Condesa Viuda de Hornachuelos realizó una restauración del Castillo de La Albaida, dándole el aspecto de Quinta señorial de recreo que hasta hoy posee.
Fue vendida posteriormente hasta que llegó a Dolores Rodríguez Riobó quien en el año 1962 lo vende a los hosteleros Hermanos Peña. En la última década del siglo XX fue vendida a Maciá Hoteles quienes son sus actuales propietarios.
martes, 29 de octubre de 2013
Historia de San Pedro Alcántara-La Colonia entre 1873 y 1915

Historia de San Pedro Alcántara-1861 año del poblamiento
Historia de San Pedro Alcántara
1861 año del poblamiento
La llegada de los colonos a San Pedro Alcántara se efectuó entre 1860 y 1861. El primer año se contabilizaban, en un padrón municipal, 36 habitantes, en 1861 otro padrón, esta vez de la Colonia, presentaba una lista de 529 habitantes. Podemos considerar a 1861 el año clave en el poblamiento de la nueva colonia.
Resulta esclarecedor el estudio detallado de este último padrón. Nos muestra que el contingente humano recién llegado era joven, en edad de trabajar. En total 101 matrimonios con una media de 2 hijos, entre un total de 146 cabezas de familia o grupos familiares.
Procedían en su mayor parte de Andalucía, 105 grupos familiares, o sea el 77%, siendo malagueños 72, el 53%, destacando 15 grupos procedentes de Marbella, 9 de Mijas, y 6 de Istán, aunque el grupo más numeroso procedía del pueblo almeriense de Adra, con 18. De Murcia y Levante procedían 24 grupos familiares.
La profesión de los habitantes se enmarcaba mayoritariamente en el sector primario, 105, de éstos 86 eran labradores, 4 capataces y entre los dedicados a la ganadería se constatan 3 pastores, 2 ganaderos, 1 borriquero 1 yegüero y 1 mozo de caballos. En el sector secundario podemos clasificar 1 panadero, 6 albañiles, 1 tejero, 1 herrero y 1 carpintero (la fábrica azucarera no abriría hasta 10 años más tarde). El terciario comprendía 28 personas, desde el ingeniero jefe, pasando por 1 administrador, 2 escribientes, 1 practicante, 4 guardias civiles, 4 guardas, 1 posadero, 1 estanquero además de 1 arriero y 8 carreros, dada la importancia del transporte para la Colonia.
La población se distribuía según el cuadro adjunto, la mayor parte, 456 personas, en el núcleo urbano, que constaba de 1 casa en la plaza y 95 casas más entre las dos calles existentes. Las 74 personas restantes se distribuían entre el cercano cortijo de Guadaiza, 37, el cortijo del Capitán, 4, el cortijo de Pernet, 5, y otros lugares.
En los recuentos posteriores, la tendencia a la inmigración procedente de los núcleos vecinos, Marbella e Istán sobre todo, se acentúa. Es de destacar, que en 1870 los vecinos de San Pedro Alcántara eran muy distintos a los que lo habitaban diez años antes. Las duras condiciones de vida, con una mortalidad considerable debido a los focos palúdicos, y la inestable economía de la empresa, provocaría que muchos de los pobladores retornaran a sus lugares de origen.

Historia de San Pedro de Alcantara

San Pedro de Alcantara-Comienzo de la Colonia

El Garrobo (Sevilla)
Historia
de El Garrobo
La Historia de El Garrobo la siguiente:
Se conoce poco sobre su origen, aunque en su municipio se ha encontrado utensilios de piedra que se corresponden con el período Calcolítico.
Su nacimiento parece corresponder y evolucionar al mismo tiempo que El Castillo de los Guardas, aldea a la que perteneció bastante tiempo. El hecho más relevante en su historia lo encontramos durante la guerra de la Independencia, en 1810, ya que toda la población fue quemada por las tropas francesas, al resistirse sus habitantes a los invasores.
Perteneció administrativamente al Castillo de las Guardas, hasta que consiguió independizarse y constituirse en Ayuntamiento independiente, alcanzado la categoría administrativa de "Villa" hace pocos años.
Villanueva de las Torres

domingo, 27 de octubre de 2013
Andaluces Ilustres:Rafael Alberti
Rafael Alberti.
(Puerto de Santa María, 1902 - 1999) Poeta español, miembro de la Generación del 27. Sus padres pertenecían a familias de origen italiano asentadas en la región y dedicadas al negocio vinícola. Las frecuentes ausencias del padre por razones de trabajo le permitieron crecer libre de toda tutela, correteando por las dunas y las salinas a orillas del mar en compañía de su fiel perra Centella. Una infancia despreocupada, abierta al sol y a la luz, que se ensombrecerá cuando tenga que ingresar en el colegio San Luis Gonzaga de El Puerto, dirigido por los jesuitas de una forma estrictamente tradicional. Alberti se asfixiaba en las aulas de aquel establecimiento donde la enseñanza no era algo vivo y estimulante sino un conjunto de rígidas y monótonas normas a las que había que someterse. Se interesaba por la historia y el dibujo, pero parecía totalmente negado para las demás materias y era incapaz de soportar la disciplina del centro. A las faltas de asistencia siguieron las reprimendas por parte de los profesores y de su propia familia. Quien muchos años después recibiría el Premio Cervantes de Literatura no acabó el cuarto año de bachillerato y en 1916 fue expulsado por mala conducta. En 1917 la familia Alberti se trasladó a Madrid, donde el padre veía la posibilidad de acrecentar sus negocios. Rafael había decidido seguir su vocación de pintor, y el descubrimiento del Museo del Prado fue para él decisivo. Los dibujos que hace en esta época el adolescente Alberti demuestran ya su talento para captar la estética del vanguardismo más avanzado, hasta el punto de que no tardará en conseguir que algunas de sus obras sean expuestas, primero en el Salón de Otoño y luego en el Ateneo de Madrid. No obstante, cuando la carrera del nuevo artista empieza a despuntar, un acontecimiento triste le abrirá las puertas de otra forma de creación. Una noche de 1920, ante el cadáver de su padre, Alberti escribió sus primeros versos. El poeta había despertado y ya nada detendría el torrente de su voz. Una afección pulmonar le llevó a guardar obligado reposo en un pequeño hotel de la sierra de Guadarrama. Allí, entre los pinos y los límpidos montes, comenzará a trabajar en lo que luego será su primer libro, Marinero en tierra, muy influido por los cancioneros musicales españoles de los siglos XV y XVI. Comprende entonces que los versos le llenan más que la pintura, y en adelante ya nunca volverá a dudar sobre su auténtica vocación. Al descubrimiento de la poesía sigue el encuentro con los poetas. De regreso a Madrid se rodeará de sus nuevos amigos de la Residencia de Estudiantes. Conoce a Federico García Lorca, Pedro Salinas, Jorge Guillén, Vicente Aleixandre, Gerardo Diego y otros jóvenes autores que van a constituir el más brillante grupo poético del siglo. Cuando en 1925 su Marinero en tierra reciba el Premio Nacional de Literatura, el que algunos conocidos llamaban "delgado pintorcillo medio tuberculoso que distrae sus horas haciendo versos" se convierte en una figura descollante de la lírica.
Fuente:Biografias y vidas.
(Puerto de Santa María, 1902 - 1999) Poeta español, miembro de la Generación del 27. Sus padres pertenecían a familias de origen italiano asentadas en la región y dedicadas al negocio vinícola. Las frecuentes ausencias del padre por razones de trabajo le permitieron crecer libre de toda tutela, correteando por las dunas y las salinas a orillas del mar en compañía de su fiel perra Centella. Una infancia despreocupada, abierta al sol y a la luz, que se ensombrecerá cuando tenga que ingresar en el colegio San Luis Gonzaga de El Puerto, dirigido por los jesuitas de una forma estrictamente tradicional. Alberti se asfixiaba en las aulas de aquel establecimiento donde la enseñanza no era algo vivo y estimulante sino un conjunto de rígidas y monótonas normas a las que había que someterse. Se interesaba por la historia y el dibujo, pero parecía totalmente negado para las demás materias y era incapaz de soportar la disciplina del centro. A las faltas de asistencia siguieron las reprimendas por parte de los profesores y de su propia familia. Quien muchos años después recibiría el Premio Cervantes de Literatura no acabó el cuarto año de bachillerato y en 1916 fue expulsado por mala conducta. En 1917 la familia Alberti se trasladó a Madrid, donde el padre veía la posibilidad de acrecentar sus negocios. Rafael había decidido seguir su vocación de pintor, y el descubrimiento del Museo del Prado fue para él decisivo. Los dibujos que hace en esta época el adolescente Alberti demuestran ya su talento para captar la estética del vanguardismo más avanzado, hasta el punto de que no tardará en conseguir que algunas de sus obras sean expuestas, primero en el Salón de Otoño y luego en el Ateneo de Madrid. No obstante, cuando la carrera del nuevo artista empieza a despuntar, un acontecimiento triste le abrirá las puertas de otra forma de creación. Una noche de 1920, ante el cadáver de su padre, Alberti escribió sus primeros versos. El poeta había despertado y ya nada detendría el torrente de su voz. Una afección pulmonar le llevó a guardar obligado reposo en un pequeño hotel de la sierra de Guadarrama. Allí, entre los pinos y los límpidos montes, comenzará a trabajar en lo que luego será su primer libro, Marinero en tierra, muy influido por los cancioneros musicales españoles de los siglos XV y XVI. Comprende entonces que los versos le llenan más que la pintura, y en adelante ya nunca volverá a dudar sobre su auténtica vocación. Al descubrimiento de la poesía sigue el encuentro con los poetas. De regreso a Madrid se rodeará de sus nuevos amigos de la Residencia de Estudiantes. Conoce a Federico García Lorca, Pedro Salinas, Jorge Guillén, Vicente Aleixandre, Gerardo Diego y otros jóvenes autores que van a constituir el más brillante grupo poético del siglo. Cuando en 1925 su Marinero en tierra reciba el Premio Nacional de Literatura, el que algunos conocidos llamaban "delgado pintorcillo medio tuberculoso que distrae sus horas haciendo versos" se convierte en una figura descollante de la lírica.
Fuente:Biografias y vidas.
sábado, 26 de octubre de 2013
Andaluces universales:Pablo Picaso.
Pablo Picaso.
Figura excepcional como artista y como hombre, Picasso fue protagonista y creador inimitable de las diversas corrientes que revolucionaron las artes plásticas del siglo XX, desde el cubismo hasta la escultura neofigurativa, del grabado o el aguafuerte a la cerámica artesanal o a la escenografía para ballets. Su obra inmensa en número, en variedad y en talento, se extiende a lo largo de más de setenta y cinco años de actividad creadora, que el pintor compaginó sabiamente con el amor, la política, la amistad y un exultante y contagioso goce de la vida.Famoso desde la juventud, admirado y solicitado por los célebres y poderosos, fue esencialmente un español sencillo, saludable y generoso, dotado de una formidable capacidad de trabajo, enamorado de los barrios bohemios de París, del sol del Mediterráneo, de los toros, de la gente sencilla y de las mujeres hermosas, afición que cultivó sin desmayo.
Pablo Diego José Ruiz Picasso, conocido luego por su segundo apellido, nació el 25 de octubre de 1881, en el n.º 36 de la plaza de la Merced de Málaga, como primogénito del matrimonio formado por el pintor vasco José Ruiz Blasco y la andaluza María Picasso López.
El padre era profesor de dibujo en la Escuela Provincial de Artes y Oficios, conocida como Escuela San Telmo. La primera infancia de Pablo transcurrió entre las dificultades económicas de la familia y una estrecha relación entre padre e hijo, que ambos cultivaban con devoción. El niño era un escolar menos que discreto, bastante perezoso y muy distraído, pero con precoz facilidad para el dibujo, que don José estimulaba. (Picaso con Mirò)
En 1891 la familia se traslada a La Coruña, en cuyo Instituto da Guarda son requeridos los servicios del padre como profesor. Pablo inicia sus ensayos pictóricos, y tres años más tarde su progenitor y primer maestro le cede sus propios pinceles y caballetes, admirado ante el talento de su hijo. En 1895, Ruiz Blasco obtiene un puesto docente en la Escola d'Arts i Oficis de la Llotja de Barcelona. Pablo resuelve en un día los ejercicios de examen previstos para un mes, y es admitido en la escuela. En 1896, con sólo quince años, instala su primer taller en la calle de la Plata de la Ciudad Condal. Dos años más tarde, obtiene una mención honorífica en la gran exposición de Madrid por su obra Ciencia y caridad, todavía de un realismo académico, en la que el padre ha servido de modelo para la figura de un médico.
La distinción lo estimula a rendir oposición al curso adelantado en la Academia de San Fernando, mientras sus trabajos, influenciados por El Greco y Toulouse-Lautrec, obtienen nuevas medallas en Madrid y Málaga. En 1898 realiza su primera muestra individual en Els Quatre Gats de Barcelona. Finalmente, en el otoño del año 1900 hace una visita a París para ver la Exposición Universal. Allí vende tres dibujos al marchante Petrus Mañach, quien le ofrece 150 francos mensuales por toda su obra de un año.
Pablo es ya un artista profesional, y decide firmar sólo con el apellido materno. En 1901 coedita en Madrid la efímera revista Arte Joven, y en marzo viaja nuevamente a París, donde conoce a Max Jacob y comienza lo que luego se llamará su «período azul». Al año siguiente expone su primera muestra parisiense en la galería de Berthe Weill, y en 1904 decide trasladarse definitivamente a la capital francesa.
Picasso se instala en el célebre Bateau-Lavoir, en el número 13 de la calle Ravignan (hoy plaza Hodeau), alojamiento variadamente compartido por artistas sin blanca, entre otros el también español Juan Gris. Allí, Pablo traba amistad con Braque y Apollinaire, y se enamora de Fernanda Olivier. Durante tres años pinta y dibuja sin cesar, rendido a la influencia de Cézanne, mientras elabora con Braque las líneas maestras del cubismo analítico, cuya gran obra experimental, Las señoritas de Aviñón, es pintada por Picasso en 1907. Pronto sobreviene el asombro y el escándalo ante un estilo deforme que rompe todos los cánones y va ganando nuevos adeptos, al tiempo que su audaz inventor expone en Munich (1909) y en Nueva York (1911).
Pablo ha encontrado una nueva compañera en Marcelle Humbert, y siempre seguido por Braque, se lanza a inventar el cubismo sintético, que los acerca al borde de la abstracción (en su extensa y tan variada obra, Picasso jamás llegaría a abandonar la figuración). Poco después, se muda de Montmartre a Montparnasse, y se abren exposiciones suyas en Londres y Barcelona. En 1914, con la guerra, llegan las tragedias: Braque y Apollinaire son movilizados, y Marcelle muere súbitamente ese otoño.
Pablo abandona prácticamente el cubismo, y busca otros caminos artísticos. Los encuentra en 1917, cuando por medio de Jean Cocteau conoce a Diáguilev, que le encarga los decorados del ballet Parade de Eric Satie. El fin de la guerra le trae un nuevo amor, la bailarina Olga Clochlova, y también un nuevo dolor: la muerte de Apollinaire a consecuencia de una grave herida en la cabeza. Se casa con Olga en 1918, y hasta 1925 trabaja en diversos ballets que dan cauce a su evolución pictórica.
Un viejo retrato de su madre, pintado en 1918, le valdrá el millonario premio Carnegie de 1930, que le permite adquirir una suntuosa villa campestre en Boisgelup, y pasarse más de un año viajando por España. Por entonces vuelve a la escultura y mantiene un romance con Teresa Walter, del que nace su primera hija, Maya.
La Clochlova inicia un escandaloso juicio para conseguir el divorcio, que el juez se niega a conceder. Despechado, Picasso se enamora de Dora Maar.
Al estallar la Guerra Civil, Picasso apoya con firmeza al bando republicano, y acepta simbólicamente la dirección del museo del Prado, mientras en 1937 pinta el Guernica en París. Dos años después se realiza una gran exposición antológica en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Deprimido por el triunfo de los nacionales y la posterior ocupación de Francia por los nazis, pasa la mayor parte de la Segunda Guerra Mundial trabajando en su refugio de Royan.
En 1944, se afilia al Partido Comunista Francés y da a conocer 77 nuevas obras en el Salón de Otoño. Después se entusiasma por la litografía y por la joven y hermosa pintora Françoise Guillot, con la que convive hasta 1946.
Se inicia así su etapa de Vallauris, en la que trabaja en sus magníficas cerámicas. Con Françoise tendrá dos hijos: Claude, nacido en 1947, y Paloma en 1949. En 1954, el infatigable anciano se fascina por una misteriosa adolescente de delicado perfil y largos cabellos rubios llamada Sylvette D., que acepta posar para él a cambio de uno de los retratos, a su elección. El trato se cumple y su resultado produce algunas de las obras más conocidas y reproducidas del pintor, como el famoso perfil de Sylvette en la butaca verde. Si la fascinación por la etérea Sylvette había sido platónica, no tuvo el mismo cariz su atracción por Jacqueline Roqué, joven de extraodinaria belleza a la que tomó como compañera en 1957, un año antes de pintar el gigantesco mural para la UNESCO.
Fértil milagro del arte y de la vida, Picasso seguirá creando, amando, trabajando y viviendo intensamente hasta morir en 1973. Dejó tras de sí la mayor y más rica obra artística personal de nuestro siglo, y una fabulosa herencia que provocó agrias disputas hasta recaer en un ser de pacífico nombre: Paloma, su hija.
Fuente:Biografias y vidas
Figura excepcional como artista y como hombre, Picasso fue protagonista y creador inimitable de las diversas corrientes que revolucionaron las artes plásticas del siglo XX, desde el cubismo hasta la escultura neofigurativa, del grabado o el aguafuerte a la cerámica artesanal o a la escenografía para ballets. Su obra inmensa en número, en variedad y en talento, se extiende a lo largo de más de setenta y cinco años de actividad creadora, que el pintor compaginó sabiamente con el amor, la política, la amistad y un exultante y contagioso goce de la vida.Famoso desde la juventud, admirado y solicitado por los célebres y poderosos, fue esencialmente un español sencillo, saludable y generoso, dotado de una formidable capacidad de trabajo, enamorado de los barrios bohemios de París, del sol del Mediterráneo, de los toros, de la gente sencilla y de las mujeres hermosas, afición que cultivó sin desmayo.
Pablo Diego José Ruiz Picasso, conocido luego por su segundo apellido, nació el 25 de octubre de 1881, en el n.º 36 de la plaza de la Merced de Málaga, como primogénito del matrimonio formado por el pintor vasco José Ruiz Blasco y la andaluza María Picasso López.
El padre era profesor de dibujo en la Escuela Provincial de Artes y Oficios, conocida como Escuela San Telmo. La primera infancia de Pablo transcurrió entre las dificultades económicas de la familia y una estrecha relación entre padre e hijo, que ambos cultivaban con devoción. El niño era un escolar menos que discreto, bastante perezoso y muy distraído, pero con precoz facilidad para el dibujo, que don José estimulaba. (Picaso con Mirò)
En 1891 la familia se traslada a La Coruña, en cuyo Instituto da Guarda son requeridos los servicios del padre como profesor. Pablo inicia sus ensayos pictóricos, y tres años más tarde su progenitor y primer maestro le cede sus propios pinceles y caballetes, admirado ante el talento de su hijo. En 1895, Ruiz Blasco obtiene un puesto docente en la Escola d'Arts i Oficis de la Llotja de Barcelona. Pablo resuelve en un día los ejercicios de examen previstos para un mes, y es admitido en la escuela. En 1896, con sólo quince años, instala su primer taller en la calle de la Plata de la Ciudad Condal. Dos años más tarde, obtiene una mención honorífica en la gran exposición de Madrid por su obra Ciencia y caridad, todavía de un realismo académico, en la que el padre ha servido de modelo para la figura de un médico.
La distinción lo estimula a rendir oposición al curso adelantado en la Academia de San Fernando, mientras sus trabajos, influenciados por El Greco y Toulouse-Lautrec, obtienen nuevas medallas en Madrid y Málaga. En 1898 realiza su primera muestra individual en Els Quatre Gats de Barcelona. Finalmente, en el otoño del año 1900 hace una visita a París para ver la Exposición Universal. Allí vende tres dibujos al marchante Petrus Mañach, quien le ofrece 150 francos mensuales por toda su obra de un año.
Pablo es ya un artista profesional, y decide firmar sólo con el apellido materno. En 1901 coedita en Madrid la efímera revista Arte Joven, y en marzo viaja nuevamente a París, donde conoce a Max Jacob y comienza lo que luego se llamará su «período azul». Al año siguiente expone su primera muestra parisiense en la galería de Berthe Weill, y en 1904 decide trasladarse definitivamente a la capital francesa.
Picasso se instala en el célebre Bateau-Lavoir, en el número 13 de la calle Ravignan (hoy plaza Hodeau), alojamiento variadamente compartido por artistas sin blanca, entre otros el también español Juan Gris. Allí, Pablo traba amistad con Braque y Apollinaire, y se enamora de Fernanda Olivier. Durante tres años pinta y dibuja sin cesar, rendido a la influencia de Cézanne, mientras elabora con Braque las líneas maestras del cubismo analítico, cuya gran obra experimental, Las señoritas de Aviñón, es pintada por Picasso en 1907. Pronto sobreviene el asombro y el escándalo ante un estilo deforme que rompe todos los cánones y va ganando nuevos adeptos, al tiempo que su audaz inventor expone en Munich (1909) y en Nueva York (1911).
Pablo ha encontrado una nueva compañera en Marcelle Humbert, y siempre seguido por Braque, se lanza a inventar el cubismo sintético, que los acerca al borde de la abstracción (en su extensa y tan variada obra, Picasso jamás llegaría a abandonar la figuración). Poco después, se muda de Montmartre a Montparnasse, y se abren exposiciones suyas en Londres y Barcelona. En 1914, con la guerra, llegan las tragedias: Braque y Apollinaire son movilizados, y Marcelle muere súbitamente ese otoño.
Pablo abandona prácticamente el cubismo, y busca otros caminos artísticos. Los encuentra en 1917, cuando por medio de Jean Cocteau conoce a Diáguilev, que le encarga los decorados del ballet Parade de Eric Satie. El fin de la guerra le trae un nuevo amor, la bailarina Olga Clochlova, y también un nuevo dolor: la muerte de Apollinaire a consecuencia de una grave herida en la cabeza. Se casa con Olga en 1918, y hasta 1925 trabaja en diversos ballets que dan cauce a su evolución pictórica.
Un viejo retrato de su madre, pintado en 1918, le valdrá el millonario premio Carnegie de 1930, que le permite adquirir una suntuosa villa campestre en Boisgelup, y pasarse más de un año viajando por España. Por entonces vuelve a la escultura y mantiene un romance con Teresa Walter, del que nace su primera hija, Maya.
La Clochlova inicia un escandaloso juicio para conseguir el divorcio, que el juez se niega a conceder. Despechado, Picasso se enamora de Dora Maar.
Al estallar la Guerra Civil, Picasso apoya con firmeza al bando republicano, y acepta simbólicamente la dirección del museo del Prado, mientras en 1937 pinta el Guernica en París. Dos años después se realiza una gran exposición antológica en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Deprimido por el triunfo de los nacionales y la posterior ocupación de Francia por los nazis, pasa la mayor parte de la Segunda Guerra Mundial trabajando en su refugio de Royan.
En 1944, se afilia al Partido Comunista Francés y da a conocer 77 nuevas obras en el Salón de Otoño. Después se entusiasma por la litografía y por la joven y hermosa pintora Françoise Guillot, con la que convive hasta 1946.
Se inicia así su etapa de Vallauris, en la que trabaja en sus magníficas cerámicas. Con Françoise tendrá dos hijos: Claude, nacido en 1947, y Paloma en 1949. En 1954, el infatigable anciano se fascina por una misteriosa adolescente de delicado perfil y largos cabellos rubios llamada Sylvette D., que acepta posar para él a cambio de uno de los retratos, a su elección. El trato se cumple y su resultado produce algunas de las obras más conocidas y reproducidas del pintor, como el famoso perfil de Sylvette en la butaca verde. Si la fascinación por la etérea Sylvette había sido platónica, no tuvo el mismo cariz su atracción por Jacqueline Roqué, joven de extraodinaria belleza a la que tomó como compañera en 1957, un año antes de pintar el gigantesco mural para la UNESCO.
Fértil milagro del arte y de la vida, Picasso seguirá creando, amando, trabajando y viviendo intensamente hasta morir en 1973. Dejó tras de sí la mayor y más rica obra artística personal de nuestro siglo, y una fabulosa herencia que provocó agrias disputas hasta recaer en un ser de pacífico nombre: Paloma, su hija.
Fuente:Biografias y vidas
La Betica Romana
La Bética romana
En el año 218 a. C., el general romano Publio Cornelio Escipión desembarcó en Ampurias para cortar los abastecimientos a los cartagineses. Tras derrotarlos en algunas batallas, en 210 a. C. es nombrado cónsul, momento en el que empezó la Segunda Guerra Púnica y la conquista de la península ibérica por parte de los romanos. Tras la guerra los cartagineses abandonan Andalucía y su presencia fue sustituida por la de los romanos, que tuvieron que hacer frente a algunos focos de resistencia.
Como consecuencia de la victoria romana se creó la provincia de Hispania Ulterior, que abarcaba casi todo el territorio andaluz, salvo la parte norte de las provincias de Jaén y Granada y la parte de la provincia de Almería al este del río Almanzora, que quedaron bajo la administración de la provincia Tarraconense y posteriormente de la Cartaginense. Posteriormente, en época de Augusto se creó una nueva división administrativa, la provincia Bética con capital en Corduba.
El territorio se articulaba a través de una red de calzadas dispuestas en base a tres grandes ejes de paso naturales: La depresión Bética, el surco Intrabético y la costa. En torno a estos ejes se disponían importantes núcleos de población, como Corduba (la capital), Gades, Malaca, Itálica, Iliberris, Hispalis, Ostippo, etcétera, que monopolizaban la recaudación de impuestos, el comercio y la explotación del ager, además de ser grandes focos de penetración de la cultura romana y de su distribución por sus áreas de influencia rural. El carácter divisorio de grandes ríos como el Guadiana y el Guadalquivir, la importancia de los grandes distritos mineros como Almadén, la frontera natural que supone Sierra Morena, la importancia de grandes núcleos poblacionales y la facilidad de comunicación por el mar, son elementos que hacían de frontera y que a la vez configuraban un espacio territorial con distintas realidades pero con cierta cohesión.
La Bética tuvo una importante aportación al conjunto del Imperio romano, tanto económica como cultural y política. En el terreno económico continuó siendo muy significativa la extracción de minerales (oro, plata, cobre y plomo) y la agricultura, con la producción y exportación sobre todo de cereales, aceite y vino, éstos dos últimos especialmente famosos en todo el Imperio junto con el garum. En el terreno político, la Bética fue durante mucho tiempo una provincia senatorial que, debido a su alto grado de romanización, dependía del poder político del Senado, no del poder militar del Emperador. En ella se libró la decisiva batalla de Munda entre populares y optimates, partidarios de César y Pompeyo respectivamente.
Además dio a Roma los emperadores Trajano y Adriano, naturales de Itálica, y al filósofo cordobés Séneca. La conquista romana, tanto económica como política, y la profunda romanización de la Bética puso fin en gran medida a la cultura autóctona perdiéndose la existencia de una remota conciencia de la tierra andaluza como un sutil vapor. Sin embargo, propició una temprana cristianización, que a arraigó fuertemente en las costas andaluzas y que fue marcando un nuevo desarrollo cultural en toda la Península Ibérica. En el siglo IV el Cristianismo pasó a ser tolerado en el Imperio y después proclamado religión oficial y única permitida, celebrándose en tierras béticas el Concilio de Elvira, hito fundamental en la Historia del Cristianismo en España, al que asistieron once obispos béticos, de un total de diecinueve asistentes.
Además dio a Roma los emperadores Trajano y Adriano, naturales de Itálica, y al filósofo cordobés Séneca. La conquista romana, tanto económica como política, y la profunda romanización de la Bética puso fin en gran medida a la cultura autóctona perdiéndose la existencia de una remota conciencia de la tierra andaluza como un sutil vapor. Sin embargo, propició una temprana cristianización, que a arraigó fuertemente en las costas andaluzas y que fue marcando un nuevo desarrollo cultural en toda la Península Ibérica. En el siglo IV el Cristianismo pasó a ser tolerado en el Imperio y después proclamado religión oficial y única permitida, celebrándose en tierras béticas el Concilio de Elvira, hito fundamental en la Historia del Cristianismo en España, al que asistieron once obispos béticos, de un total de diecinueve asistentes.
Historia de Andalucia
La historia de Andalucía, como territorio primero castellano y luego español, comenzó en el siglo XIII, con la conquista de los reinos de Córdoba, Sevilla y Jaén, continuado con la toma del reino de Granada en el siglo XV, continuado con la división territorial de España de 1833 y culminado con la constitución de Andalucía como comunidad autónoma de España, tras el referéndum sobre la iniciativa del proceso autonómico de Andalucía de 1980. No obstante es relevante exponer la historia anterior del territorio actualmente integrado en dicha región.
La posición geoestratégica de Andalucía en el extremo sur de Europa, entre ésta y África, entre el océano Atlántico y el mar Mediterráneo, así como sus riquezas minerales y agrícolas y su gran extensión superficial de 87.268 km² (mayor que muchos de los países europeos), forman una conjunción de factores que hicieron de Andalucía un foco de atracción de otras civilizaciones ya desde el inicio de la Edad de los Metales.
De hecho, su situación geográfica como nexo entre África y Europa, hace que algunas teorías apunten a que los primeros homínidos europeos, previo paso del Estrecho de Gibraltar, se ubicaron en el territorio andaluz. Las primeras culturas desarrolladas en Andalucía (Los Millares, El Argar y Tartessos), tuvieron un claro matiz orientalizante, debido a que pueblos del Mediterráneo oriental se asentaron en las costas andaluzas en busca de minerales y dejaron su influjo civilizador. El proceso de paso de la prehistoria a la historia, conocido como protohistoria, estuvo ligado a la influencia de estos pueblos, principalmente fenicios y griegos.
Andalucía quedó incorporada plenamente a la civilización occidental con la conquista y romanización de la provincia Bética. Ésta tuvo gran importancia económica y política en el Imperio, al que aportó numerosos magistrados y senadores, además de las figuras sobresalientes de los emperadores Trajano y Adriano.
Las invasiones germánicas de vándalos y posteriormente de visigodos no hicieron desaparecer el papel cultural y político de la Bética y durante los siglos V y VI los terratenientes beticorromanos mantuvieron prácticamente una independencia con respecto a Toledo. En este período destacaron figuras como San Isidoro de Sevilla o San Hermenegildo.
Alicatado de la Alhambra.
En el 711 se produjo una importante ruptura cultural con la invasión musulmana de la Península Ibérica. El territorio andaluz fue el principal centro político de los distintos estados musulmanes de al-Ándalus, siendo Córdoba la capital y uno de los principales centros culturales y económicos del mundo por aquel entonces. Este período de florecimiento culminó con el Califato Omeya de Córdoba, donde destacaron figuras como Abderramán III o Alhakén II. Ya en el siglo X se produjo un período de grave crisis que fue aprovechado por los reinos cristianos del norte peninsular para avanzar en sus conquistas y por los distintos imperios norteafricanos que se fueron sucediendo —Almorávides y Almohades— que ejercieron su influencia en al-Ándalus y también establecieron sus centros de poder en la península en Granada y Sevilla, respectivamente. Entre estos periodos de centralización de poder, su produjo la fragmentación política del territorio peninsular, que quedó dividido en primeros, segundos y terceros reinos de taifas. Entre estos últimos, el Reino nazarí de Granada tuvo un papel histórico y emblemático fundamental.
La Corona de Castilla fue conquistando paulatinamente los territorios del sur peninsular. Fernando III personalizó la conquista de todo el valle del Guadalquivir en el siglo XIII. El territorio andaluz quedó dividido en una parte cristiana y otra musulmana hasta que en 1492 la conquista de la Península finalizó con la toma de Granada y la desaparición del reino homónimo.
En el siglo XVI, es cuando Andalucía explotó más su posición geográfica, ya que centralizó el comercio con el Nuevo Mundo, donde tuvo un papel fundamental en su descubrimiento y colonización. Sin embargo no existió un verdadero desarrollo económico de Andalucía debido a las numerosas empresas de la Corona en Europa. El desgaste social y económico se generalizó en el siglo XVII y culminó con la conjuración de la nobleza andaluza contra el gobierno del Conde-Duque de Olivares en 1641.
Vista parcial del foro de las ruinas de Baelo Claudia.
Las reformas borbónicas del siglo XVIII no remediaron que España en general y Andalucía en particular fueran perdiendo peso político y económico en el contexto europeo y mundial. Asimismo la pérdida de las colonias españolas de Ultramar irá sacando a Andalucía de los circuitos económicos mercantilistas. Esta situación se agravó durante los siglos siguientes y Andalucía pasará de ser una de las regiones más ricas de España a una de las más pobres a finales del fallido proceso de industrialización en el siglo XIX.
Ya en el siglo XX, Andalucía va a dar un paso fundamental para la comprensión de la historia actual de la región, que es su configuración como Comunidad autónoma dentro de España. Andalucía afronta su futuro con el objetivo de salir de la situación de subdesarrollo comparativo con las regiones más ricas de la Unión Europea.
Construcción megalítica del Dólmen de Menga.
viernes, 25 de octubre de 2013
Historia de Paterna del Campo.-Huelva
En la època Romana, esta comarca alcanza su máximo esplendor, de esta intensa romanización florece la ciudad de Itucci (Tejada La Nueva situada en Escacena del Campo). Más tarde, tras el abandono por los árabes de la que fuera capital de una amplia comarca, Talyata (Tejada), se repueblan pequeñas alquerías árabes de los contornos, como Paterna Fabula, nombre con el que se conocía en un principio la localidad. Con el tiempo, en el año 1291, llega a conseguir el título de villa de manos del rey Sancho IV "El Bravo". Posteriormente, cuando se despobló definitivamente Tejada, en el primer tercio del siglo XVI, empezó a llamarse con el dictado del Campo apellido común a los lugares vecinos como Escacena y Castilleja, porque el campo y sierra de Tejada se repartió, entonces, entre ellos.
En 1594 Paterna formaba parte del reino de Sevilla en el Axarafe y contaba con 470 vecinos pecheros.
Por sus características especiales, esto es, gran riqueza mineral y agropecuaria se ha convertido en un lugar atrayente para el asentamiento de diferentes culturas. Así, se han encontrado asentamientos de la Edad de los Metales que datan del 1500-1400 a. C.; más tarde, a comienzos del primer milenio antes de Cristo, fenicios y griegos dan lugar a la civilización tartésica. En la segunda mitad del primer milenio a. C. se formaron nuevos poblamientos como los de Castildostía, Viquera y Antujena, que en el ocaso de la cultura tartésica, se transformaron en la sociedad turdetana. En la época romana la ciudad, que recibió el nombre de Ituci, alcanzó un gran desarrollo hasta el punto de tener ceca propia, servicios públicos, grandes edificios y murallas. Durante la época visigoda se produjo un apagamiento de la economía y una disminución de las exportaciones. La conquista musulmana del campo de Tejada se produjo después de la insurrección cristiana de la zonas situadas entre Sevilla y el Algarve portugués, en el año 713. Debido a la riqueza de estas tierras, la aristocracia árabe se instaló en la ciudad, convirtiéndola en cabeza del Iqlim Al-Basal y pasando a llamarla Talyata. En el año 1.146 fue sometida por los Almohades que en el 1225 sufren la derrota del Cerro de la Matanza, frente al infante D. Alfonso de Molina. Talyata pasó a manos cristianas durante el reinado de Fernando III, aunque continuó bajo el mandato de un reyezuelo almohade llamado Hamed que permaneció como señor tributario. En 1291, por privilegio de Sancho IV, se le otorgó el título de villa. Durante el siglo XVI Tejada se despuebla y su término se reparte entre las poblaciones vecinas que pasan a llamarse del campo. El señorío de la villa pasa por varias manos hasta que, con la constitución de 1.812, se disuelven los señoríos jurisdiccionales, recuperando su identidad municipal. El libro 'Expedientes carcelarios de Paterna del Campo (Huelva). Prisión Provincial, 1936-1939' (Facediciones, 2008), de Juan José Antequera Luengo y Juan José Luengo Jiménez, da cuenta de cuantos vecinos sufrieron prisión durante la guerra civil española.
Por sus características especiales, esto es, gran riqueza mineral y agropecuaria se ha convertido en un lugar atrayente para el asentamiento de diferentes culturas. Así, se han encontrado asentamientos de la Edad de los Metales que datan del 1500-1400 a. C.; más tarde, a comienzos del primer milenio antes de Cristo, fenicios y griegos dan lugar a la civilización tartésica. En la segunda mitad del primer milenio a. C. se formaron nuevos poblamientos como los de Castildostía, Viquera y Antujena, que en el ocaso de la cultura tartésica, se transformaron en la sociedad turdetana. En la época romana la ciudad, que recibió el nombre de Ituci, alcanzó un gran desarrollo hasta el punto de tener ceca propia, servicios públicos, grandes edificios y murallas. Durante la época visigoda se produjo un apagamiento de la economía y una disminución de las exportaciones. La conquista musulmana del campo de Tejada se produjo después de la insurrección cristiana de la zonas situadas entre Sevilla y el Algarve portugués, en el año 713. Debido a la riqueza de estas tierras, la aristocracia árabe se instaló en la ciudad, convirtiéndola en cabeza del Iqlim Al-Basal y pasando a llamarla Talyata. En el año 1.146 fue sometida por los Almohades que en el 1225 sufren la derrota del Cerro de la Matanza, frente al infante D. Alfonso de Molina. Talyata pasó a manos cristianas durante el reinado de Fernando III, aunque continuó bajo el mandato de un reyezuelo almohade llamado Hamed que permaneció como señor tributario. En 1291, por privilegio de Sancho IV, se le otorgó el título de villa. Durante el siglo XVI Tejada se despuebla y su término se reparte entre las poblaciones vecinas que pasan a llamarse del campo. El señorío de la villa pasa por varias manos hasta que, con la constitución de 1.812, se disuelven los señoríos jurisdiccionales, recuperando su identidad municipal. El libro 'Expedientes carcelarios de Paterna del Campo (Huelva). Prisión Provincial, 1936-1939' (Facediciones, 2008), de Juan José Antequera Luengo y Juan José Luengo Jiménez, da cuenta de cuantos vecinos sufrieron prisión durante la guerra civil española.
Construcciòn del Cable Ingles.-Almeria
El Alquife de Almeria, declarado monumento, es un cargadero de mineral de hierro, ubicado en la playa almeriense de las Almadrabillas. Este muelle es una obra de ingeniería concebida para su utilización por medios de transporte, como almacenaje y embarque del mineral procedente de las minas de hierro de Alquife (Granada) por vía marítima.
La estructura, diseñada como un muelle de agua profunda, consta de un sistema de acceso y el embarcadero. El primero es un viaducto en el que se alternan tramos de estructura metálica realizados con perfiles de acero y tramos de obra de fábrica con arcadas. El embarcadero, distribuido en varios planos, es la parte mayor dado que soportaba una mayor carga, e incluye un tramo a modo de soporte del tablero para el desplazamiento del ferrocarril.
La problemática de la explotación minera de finales del siglo pasado y los comienzos de la industrialización en Andalucía tienen uno de sus mejores testimonios en esta notable obra de ingeniería que incorpora avanzados criterios y aportaciones de la construcción en metal de reconocida trascendencia en la historia de las obras civiles. Por su naturaleza, esta tipología constructiva no fue frecuente y ha adquirido una singularidad digna de ser conservada por la imposibilidad de recuperar su uso original.
Reseña Històrica.
La empresa explotadora de las minas de Alquife, The Alquife Mines and Railways Company Limited, con sede en Glasgow, solicitó en 1900 una concesión para construir un embarcadero de mineral en la playa de las Almadrabillas de Almería. El Ayuntamiento de esta capital aprobó la construcción del mismo en 1902, otorgándose la titularidad de tal concesión a la mencionada compañía británica. Las obras concluyeron en abril de 1904, y el muelle permaneció en funcionamiento hasta septiembre de 1970. El cargadero de mineral de Almería se construyó una vez finalizado el ferrocarril Linares-Almería; con el fin de dar mayor salida a todo el material que llegaba por tren desde las Minas de Alquife y que se acumulaba en el Puerto de Almería. Los primeros proyectos proponían un cargadero hecho de madera, y de unas dimensiones reducidas. Pero por distintos motivos se decidió la construcción de un gran muelle metálico de agua profunda al que accederían los trenes cargados de mineral de hierro, procedentes de la Estación de Almería, a unos 900 metros del lugar. Una vez en lo alto, por acción de la gravedad, descargarían su contenido en unos depósitos en el interior de la estructura. Una vez allí, y de nuevo por gravedad, se cargaría el mineral a los barcos atracados al costado del cargadero a través de unos conductos metálicos retraíbles.
Para su construcción se emplearon un total de 3.824 toneladas de acero, procedente de las fundiciones escocesas de Motherwell; también se usaron 8.000 m² de madera para revestimientos, 1.152 m³ de hormigón y un total de 1.056 metros de vías férreas de ancho ibérico. El 20 de abril de 1904 el rey Alfonso XIII acudió a la ciudad para inaugurar el cargadero así como el ferrocarril Albolote-Granada. A partir de entonces, los ciudadanos se dividieron según su opinión al respecto. Unos pensaban que era una construcción necesaria y positiva y otros la relacionaban con la contaminación metálica y la veían como un obstáculo para el crecimiento urbanístico.
El 16 de noviembre de 1970, la titularidad fue adquirida por la empresa Agrupación Minera, S.A. (Agruminsa), con sede en Bilbao. Mediante orden del Ministerio de Obras Públicas, de fecha 14 de febrero de 1980, fue decretada la caducidad de la concesión y, en consecuencia, el cese de las actividades en el cargadero. Pese a que Agruminsa estaba obligada a demoler los restos inservibles de las instalaciones, las actuaciones quedaron paralizadas a raíz de la resolución de la Dirección General de Bellas Artes de la Consejería de Cultura fechada el 17 de diciembre de 1984, que disponía la incoación del expediente de Declaración de Monumento Histórico Artístico a favor del muelle. Por otra parte, los terrenos y accesos al cargadero situados fuera del límite de la zona fueron objeto de expediente de expropiación forzosa, promovido por el MOPU para el desdoblamiento de la calzada con nuevo puente sobre la Rambla de Belén. Declarada la expropiación con carácter de urgencia por el Consejo de Ministros, fueron levantadas las actas previas de ocupación el 24 de marzo de 1982 y la de mutuo acuerdo el 18 de octubre de 1984.
Protecciòn Legal.
La citada resolución de la Consejería de Cultura suponía el inicio de un procedimiento administrativo encaminado a la protección y conservación de esta importante muestra de la arquitectura en hierro. Entre tanto, y una vez publicada la ley 16/1985 del Patrimonio Histórico Español, fueron recabados informes favorables a la declaración de monumento mediante diversas instituciones directamente relacionadas con la protección, fomento y conservación del patrimonio histórico y artístico. Estas entidades fueron la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (Madrid), la Real Academia de Bellas Artes de Nuestra Señora de las Angustias (Granada) y la Comisión Provincial del Patrimonio Histórico (Almería). En febrero de 1987 fue concedido trámite de audiencia en el citado expediente a cuantas personas e instituciones pudieran verse afectadas por la declaración. El Ayuntamiento de Almería acordó por unanimidad manifestar la conformidad de la corporación municipal para que, a través de la Dirección General de Bienes Culturales de la Consejería de Cultura, fuese declarado bien de interés cultural el cargadero de El Alquife. Por su parte, la empresa Agruminsa manifestó acatar los efectos derivados de la declaración y solicitó que se tuvieran en cuenta sus derechos económicos con vistas a una hipotética compensación indemnizatoria. En febrero de 1994 se sometió a información pública el expediente para la declaración como bien de interés cultural del citado cargadero, manifestando el Ayuntamiento de Almería que no efectuaba alegación alguna.
En mayo del mismo año fue anunciada la apertura del trámite de audiencia en el expediente de declaración; esta vez, el Consistorio local se pronunció destacando la imposición que esta singular pieza de ingeniería suponía sobre su entorno más inmediato. El Ayuntamiento de Almería afirmó entonces que el cargadero se percibía como un artefacto autónomo impuesto al paisaje, con suficiente independencia sobre éste. Por tanto, el entorno delimitado en el expediente de declaración intentaba proteger la visualización del monumento, no salvaguardar relación alguna entre el mismo y el paisaje. Para dicha Corporación, la zona urbana donde se ubica el cargadero de El Alquife es un área especialmente compleja e importante para el funcionamiento general de la ciudad de Almería, ya que en ella confluyen los principales sistemas viarios costeros e interiores, así como el ferroviario.
En consecuencia, el Ayuntamiento consideraba que no existe un entorno próximo al cargadero que pueda ser objeto de protección individualizada, sino que la presencia de éste debe imponerse como un elemento conformador del paisaje urbano de la ciudad, cuyo tratamiento y ordenación debe corresponder al planeamiento general. Finalmente, en el decreto por el que se declaraba bien de interés cultural el cargadero de mineral de El Alquife, dichas alegaciones no fueron tenidas en cuenta por considerar la Consejería de Cultura que la protección cautelar del entorno del monumento no paraliza el desarrollo urbanístico de esta zona de la ciudad de Almería.
Video de la construcciòn del Cable Ingles.
La problemática de la explotación minera de finales del siglo pasado y los comienzos de la industrialización en Andalucía tienen uno de sus mejores testimonios en esta notable obra de ingeniería que incorpora avanzados criterios y aportaciones de la construcción en metal de reconocida trascendencia en la historia de las obras civiles. Por su naturaleza, esta tipología constructiva no fue frecuente y ha adquirido una singularidad digna de ser conservada por la imposibilidad de recuperar su uso original.
Reseña Històrica.
La empresa explotadora de las minas de Alquife, The Alquife Mines and Railways Company Limited, con sede en Glasgow, solicitó en 1900 una concesión para construir un embarcadero de mineral en la playa de las Almadrabillas de Almería. El Ayuntamiento de esta capital aprobó la construcción del mismo en 1902, otorgándose la titularidad de tal concesión a la mencionada compañía británica. Las obras concluyeron en abril de 1904, y el muelle permaneció en funcionamiento hasta septiembre de 1970. El cargadero de mineral de Almería se construyó una vez finalizado el ferrocarril Linares-Almería; con el fin de dar mayor salida a todo el material que llegaba por tren desde las Minas de Alquife y que se acumulaba en el Puerto de Almería. Los primeros proyectos proponían un cargadero hecho de madera, y de unas dimensiones reducidas. Pero por distintos motivos se decidió la construcción de un gran muelle metálico de agua profunda al que accederían los trenes cargados de mineral de hierro, procedentes de la Estación de Almería, a unos 900 metros del lugar. Una vez en lo alto, por acción de la gravedad, descargarían su contenido en unos depósitos en el interior de la estructura. Una vez allí, y de nuevo por gravedad, se cargaría el mineral a los barcos atracados al costado del cargadero a través de unos conductos metálicos retraíbles.
Para su construcción se emplearon un total de 3.824 toneladas de acero, procedente de las fundiciones escocesas de Motherwell; también se usaron 8.000 m² de madera para revestimientos, 1.152 m³ de hormigón y un total de 1.056 metros de vías férreas de ancho ibérico. El 20 de abril de 1904 el rey Alfonso XIII acudió a la ciudad para inaugurar el cargadero así como el ferrocarril Albolote-Granada. A partir de entonces, los ciudadanos se dividieron según su opinión al respecto. Unos pensaban que era una construcción necesaria y positiva y otros la relacionaban con la contaminación metálica y la veían como un obstáculo para el crecimiento urbanístico.
El 16 de noviembre de 1970, la titularidad fue adquirida por la empresa Agrupación Minera, S.A. (Agruminsa), con sede en Bilbao. Mediante orden del Ministerio de Obras Públicas, de fecha 14 de febrero de 1980, fue decretada la caducidad de la concesión y, en consecuencia, el cese de las actividades en el cargadero. Pese a que Agruminsa estaba obligada a demoler los restos inservibles de las instalaciones, las actuaciones quedaron paralizadas a raíz de la resolución de la Dirección General de Bellas Artes de la Consejería de Cultura fechada el 17 de diciembre de 1984, que disponía la incoación del expediente de Declaración de Monumento Histórico Artístico a favor del muelle. Por otra parte, los terrenos y accesos al cargadero situados fuera del límite de la zona fueron objeto de expediente de expropiación forzosa, promovido por el MOPU para el desdoblamiento de la calzada con nuevo puente sobre la Rambla de Belén. Declarada la expropiación con carácter de urgencia por el Consejo de Ministros, fueron levantadas las actas previas de ocupación el 24 de marzo de 1982 y la de mutuo acuerdo el 18 de octubre de 1984.
Protecciòn Legal.
La citada resolución de la Consejería de Cultura suponía el inicio de un procedimiento administrativo encaminado a la protección y conservación de esta importante muestra de la arquitectura en hierro. Entre tanto, y una vez publicada la ley 16/1985 del Patrimonio Histórico Español, fueron recabados informes favorables a la declaración de monumento mediante diversas instituciones directamente relacionadas con la protección, fomento y conservación del patrimonio histórico y artístico. Estas entidades fueron la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (Madrid), la Real Academia de Bellas Artes de Nuestra Señora de las Angustias (Granada) y la Comisión Provincial del Patrimonio Histórico (Almería). En febrero de 1987 fue concedido trámite de audiencia en el citado expediente a cuantas personas e instituciones pudieran verse afectadas por la declaración. El Ayuntamiento de Almería acordó por unanimidad manifestar la conformidad de la corporación municipal para que, a través de la Dirección General de Bienes Culturales de la Consejería de Cultura, fuese declarado bien de interés cultural el cargadero de El Alquife. Por su parte, la empresa Agruminsa manifestó acatar los efectos derivados de la declaración y solicitó que se tuvieran en cuenta sus derechos económicos con vistas a una hipotética compensación indemnizatoria. En febrero de 1994 se sometió a información pública el expediente para la declaración como bien de interés cultural del citado cargadero, manifestando el Ayuntamiento de Almería que no efectuaba alegación alguna.
En mayo del mismo año fue anunciada la apertura del trámite de audiencia en el expediente de declaración; esta vez, el Consistorio local se pronunció destacando la imposición que esta singular pieza de ingeniería suponía sobre su entorno más inmediato. El Ayuntamiento de Almería afirmó entonces que el cargadero se percibía como un artefacto autónomo impuesto al paisaje, con suficiente independencia sobre éste. Por tanto, el entorno delimitado en el expediente de declaración intentaba proteger la visualización del monumento, no salvaguardar relación alguna entre el mismo y el paisaje. Para dicha Corporación, la zona urbana donde se ubica el cargadero de El Alquife es un área especialmente compleja e importante para el funcionamiento general de la ciudad de Almería, ya que en ella confluyen los principales sistemas viarios costeros e interiores, así como el ferroviario.
En consecuencia, el Ayuntamiento consideraba que no existe un entorno próximo al cargadero que pueda ser objeto de protección individualizada, sino que la presencia de éste debe imponerse como un elemento conformador del paisaje urbano de la ciudad, cuyo tratamiento y ordenación debe corresponder al planeamiento general. Finalmente, en el decreto por el que se declaraba bien de interés cultural el cargadero de mineral de El Alquife, dichas alegaciones no fueron tenidas en cuenta por considerar la Consejería de Cultura que la protección cautelar del entorno del monumento no paraliza el desarrollo urbanístico de esta zona de la ciudad de Almería.
Video de la construcciòn del Cable Ingles.
miércoles, 23 de octubre de 2013
Carmona

La Necrópolis de Carmona es uno de los conjuntos arqueológicos más importantes de AndalucíaLa Puerta de Sevilla es de origen cartaginés y se podría datar entre los años 240 y 220 a. de C. Está formada por un alcázar, con su torre y sus murallas. El anfiteatro romano también se ubica fuera de la necrópolis y se construyó con la peculiaridad de emplear la piedra para el soporte de los asientos que eran de madera, más tarde fue reconstruido totalmente en piedra. A continuación, podemos visitar la necrópolis que se sitúa entre el anfiteatro y una vía romana, paralela a la carretera actual que deja Carmona en dirección a Sevilla capital. El uso de la necrópolis se sitúa en torno a los siglos I y II d. de C. Está formada por doce monumentos funerarios importantes y otros menores. Se empleaba el rito de la incineración en todos los enterramientos y los cadáveres eran incinerados en quemaderos excavados en roca. A continuación, se hacía en enterramiento. A veces, los quemaderos se empleaban como enterramiento; en otras, las cenizas de los difuntos se introducían en pequeñas urnas ubicadas en nichos de los mausoleos colectivos, que eran los enterramientos más generalizados en esta necrópolis. LAS TUMBAS DE SERVILIA Y DEL ELEFANTE Vista de la tumba de ServiliaDentro del recinto, existen una serie de tumbas que destacan por su grado de conservación y espectacularidad. Entre ellas, se puede mencionar la Tumba del Elefante. Toma este nombre por la figura de elefante que se halló en el pozo de la tumba y que, actualmente, está colocada sobre un pedestal. Tumba de las GuirnaldasEsta tumba es un santuario dedicado al culto de las dioses Attis y Cibeles. Se encuentra apartada de las demás tumbas porque la veneración a estas divinidades no estaba muy extendida por los determinadas clases sociales romanas, como los políticos. La tumba de Servilia destaca por su estructura. Está construida con los cánones helenísticos y reproduce una mansión lujosa con dos pisos. Se cree que pudo haber una estatua de Servilia en una galería ubicada en uno de los pisos. Otras tumbas que merecen ser destacadas son la Tumba de los Cuatro Departamentos, llamada así por sus cuatro cámaras o la Tumba del Triclinium del Olivo. El Triclinium era una estancia que hacía la función de comedor y respondía a la tradición romana de reunirse para celebrar los aniversarios de sus difuntos en torno a una comida que se realizaba en la tumba.
Historia de Frigiliana
Historia de Frigiliana.
Prehistoria Hacía el 3000 a. C., finalizando el Neolítico, el hombre primitivo vivió en cuevas y abrigos rocosos de estos parajes, donde posteriormente se hizo sedentario. Hay en Frigiliana, al noroeste del casco urbano, un importante menhir que, por sus características, se puede afirmar que corresponde a la cultura de El Argar. Edad Antigua Los colonizadores fenicios dejaron unanecrópolis paleopúnica de túmulos, del siglo VII a. C., en el primitivo Cerrillo del Tejar, hoy conocido como el Cerrillo de la Sombras, de la que se conserva la necrópolis. Fuera de estos lugares también han aparecido monedas de las épocas fenicia y romana. Como las que aparecieron en el Cerrillo del Tejar en 1965. De la presencia romana proviene probablemente el nombre del pueblo, ya que se da por sentado que la palabra Frigiliana parece provenir de la unión de Frexinius(personaje romano del que nada se sabe) y -ana que junto al patronímico anterior puede significar villa, cortijo o lugar de Frexinius. En los primeros años del siglo V, el Fuerte romano de Frigiliana fue destruido parcialmente por los pueblos vándalos. Es probable que desde esa época, segúnPlinio el Viejo, la agricultura extensiva de Frigiliana fuese el viñedo. Actualmente se ha sustituido por el cultivo de frutos tropicales. Edad Media En el 711, con el desembarco del capitán bereber Tarik en Gibraltar, se inició la conquista musulmana de la Península, quedando toda esta comarca bajo el poder del Islam. Los árabes introdujeron la transformación de la agricultura construyendo parte del sistema hidráulico de acequias y albercas que todavía se conservan. Introdujeron cultivos nuevos como la caña de azúcar y variedad de cultivos de huerta. Finalizando el siglo IX, se levantó el castillo árabe, que ocupó una superficie de unos cuatro mil metros cuadrados, Disponía de agua procedente de la acequia, que le llegaba a través de un pequeño acueducto que había construido anteriormente para el servicio militar de la fortaleza. Esta importante defensa fue destruida por los ejércitos cristianos en 1569, tras su rendición a las tropas de Luis de Requesens, en una de las últimas acciones contra el levantamiento morisco, ya que en ella se habían concentrado los huidos de la Alpujarra y de la comarca de Vélez. Los moriscos fueron enviados a Extremadura, Zamora, etc, y Frigiliana fue repoblada por cristianos viejos procedentes de Granada y Valencia fundamentalmente. Sólo queda del castillo algunos restos de su cimentación y parte de la rampa de acceso.
Prehistoria Hacía el 3000 a. C., finalizando el Neolítico, el hombre primitivo vivió en cuevas y abrigos rocosos de estos parajes, donde posteriormente se hizo sedentario. Hay en Frigiliana, al noroeste del casco urbano, un importante menhir que, por sus características, se puede afirmar que corresponde a la cultura de El Argar. Edad Antigua Los colonizadores fenicios dejaron unanecrópolis paleopúnica de túmulos, del siglo VII a. C., en el primitivo Cerrillo del Tejar, hoy conocido como el Cerrillo de la Sombras, de la que se conserva la necrópolis. Fuera de estos lugares también han aparecido monedas de las épocas fenicia y romana. Como las que aparecieron en el Cerrillo del Tejar en 1965. De la presencia romana proviene probablemente el nombre del pueblo, ya que se da por sentado que la palabra Frigiliana parece provenir de la unión de Frexinius(personaje romano del que nada se sabe) y -ana que junto al patronímico anterior puede significar villa, cortijo o lugar de Frexinius. En los primeros años del siglo V, el Fuerte romano de Frigiliana fue destruido parcialmente por los pueblos vándalos. Es probable que desde esa época, segúnPlinio el Viejo, la agricultura extensiva de Frigiliana fuese el viñedo. Actualmente se ha sustituido por el cultivo de frutos tropicales. Edad Media En el 711, con el desembarco del capitán bereber Tarik en Gibraltar, se inició la conquista musulmana de la Península, quedando toda esta comarca bajo el poder del Islam. Los árabes introdujeron la transformación de la agricultura construyendo parte del sistema hidráulico de acequias y albercas que todavía se conservan. Introdujeron cultivos nuevos como la caña de azúcar y variedad de cultivos de huerta. Finalizando el siglo IX, se levantó el castillo árabe, que ocupó una superficie de unos cuatro mil metros cuadrados, Disponía de agua procedente de la acequia, que le llegaba a través de un pequeño acueducto que había construido anteriormente para el servicio militar de la fortaleza. Esta importante defensa fue destruida por los ejércitos cristianos en 1569, tras su rendición a las tropas de Luis de Requesens, en una de las últimas acciones contra el levantamiento morisco, ya que en ella se habían concentrado los huidos de la Alpujarra y de la comarca de Vélez. Los moriscos fueron enviados a Extremadura, Zamora, etc, y Frigiliana fue repoblada por cristianos viejos procedentes de Granada y Valencia fundamentalmente. Sólo queda del castillo algunos restos de su cimentación y parte de la rampa de acceso.
martes, 22 de octubre de 2013
Yacimiento Arqueològico de Italica
La calzada romana.
El conjunto arqueológico de Itálica, situado en el municipio sevillano de Santiponce, es el asentamiento romano más antiguo de la península. La ciudad de Itálica fue fundada en el año 206 a. de C. por el general Publio Cornelio Escipión para establecer en ella a los soldados heridos que habían luchado contra los cartagineses en Ilipa, lugar donde actualmente está ubicado el pueblo de Alcalá del Río. El nombre de Itálica proviene de la patria de origen del general Escipión, Italia, y en un primer momento la ciudad tuvo el rango jurídico de Vicus Civium Romanorum. Impresionante mosaico con motivos geométricosLa Venus de ItálicaLa época de mayor desarrollo llegó con los emperadores Marco Ulpio Trajano (53-117), nacido en la ciudad, y Publio Aelio Adriano (76-138). Bajo el mandato de Adriano, que nació en Roma pero cuya familia provenía de Itálica, la ciudad consiguió un gran desarrollo y obtuvo la categoría de colonia con el nombre de Colonia Aelia Augusta Italica. Tanto el tamaño como la riqueza de la ciudad fue decayendo entre los siglos III y IV. El mosaico del planetario LA CIUDAD VIEJA Y LA CIUDAD NUEVA Itálica se puede dividir en dos zonas bien diferenciadas: la Vetus Urbs (ciudad vieja) y la Nova Urbs (ciudad nueva). La primera, Vetus Urbs, fue fundada por el general Escipión y actualmente se encuentra bajo el casco urbano de Santiponce. La zona nueva fue construida por el emperador Adriano, funcionó aproximadamente un siglo y es la parte del conjunto arqueológico que se puede visitar. Las excavaciones arqueológicas comenzaron en el siglo XVIII, entre 1751 y 1755, de la mano de Francisco Bruna. Desde entonces, los estudios arqueológicos en la ciudad han sido numerosos. EL ANFITEATRO La zona abierta al público está formada por parte del barrio construido por Adriano en el primer tercio del siglo II, la Nova Urbs, un teatro situado en la Vetus Urbs y un parque moderno ubicado en torno al anfiteatro, construido también por Adriano. Las calles del barrio nuevo se caracterizan por su anchura y sus aceras porticadas. Detalle del foso del anfiteatroDestaca por los edificios públicos, seis por lo que se conoce hasta ahora, y por las Domus, magníficas viviendas que forman un conjunto residencial lujoso repleto de mosaicos, estatuas y mármoles importados de Grecia y Mauritania. La ciudad se encuentra amurallada y se accede a través de una puerta flanqueada por dos torres rectangulares. Tanto el anfiteatro como el teatro están situados fuera del recinto amurallado. El anfiteatro, una de las joyas del conjunto arqueológicoEl primer monumento encontrado a la entrada del yacimiento es el anfiteatro en ruinas, uno de los mejor conservados de España, con capacidad para 25.000 personas. Aún se conservan la inmensa arena y una fosa, que cubierta con una estructura de madera, se empleaba como zona de servicio para los espectáculos con bestias y gladiadores. El teatro por su parte, data de la época de Augusto, finales del siglo I a. de C. y principios del siglo I d. de C. Dentro del recinto amurallado, se pueden visitar las casas de la Nova Urbs. La mayoría de ellas reciben su nombre por los mosaicos u ornamentaciones que aún se conservan. La Casa de la Exedra está ubicada en una gran estructura construida alrededor de un atrio rectangular en cuyo centro hay una piscina curvilínea. También poseía una serie de habitaciones adornadas con mosaicos. La villa recibe este nombre por la original disposición de uno de los lados septentrionales, formado por una bóveda que cubría una gran exedra. MOSAICOS GEOMÉTRICOS Y TERMAS Mosaico de la Casa de los PájarosLa Casa de los PájarosLa Casa de Neptuno contiene termas y sólo ha sido parcialmente excavada. También podemos ver la Casa de Hilas, cuy nombre se ha tomado del tema de unos de sus numerosos mosaicos. Esta villa ofrece la mejor colección de mosaicos geométricos, todavía in situ, en Itálica. La Casa de los Pavos Reales también toma su nombre por uno de los mosaicos de su lado septentrional que reproduce una escena con pavos reales. Destaca un gran horno en una de las habitaciones que hacía la función de cocina. La Casa del Planetario posee un mosaico que contiene medallones con representaciones de las divinidades planetarias que dan nombre a los días de la semana en el calendario romano. Galerías interiores que rodean el anfiteatroFrente a la esquina de la Casa de la Exedra, se encuentra un complejo termal público. Las termas, que fueron excavadas por primera vez en 1861, se conocen tradicionalmente como los Baños de la Reina Mora. El Teatro de ItálicaEn la Nova Urbs hay ubicado un templo dedicado al emperador Trajano, Traianeum, que pudo haber sido demolido y despojado de sus mármoles a finales del periodo imperial para reutilizar sus piezas en otras zonas de la ciudad.
Muley Hacèn
Abū al-Hasan 'Ali ben Saad (أبو الحسن علي), rey de Granada, llamado Mulay Hasan o, por los cristianos, Muley Hacén. Accedió al trono en Agosto de 1464, sucediendo a su padre Sa'd al-Musta'în (Sad (Ciriza)) cuando ya el Reino de Granada vivía fuertes conflictos internos que le impidieron sacar provecho militar de la guerra en Castilla. Con la sultana Aixa tuvo a su hijo Boabdil, que le quitaría el trono en 1482. En ese momento Muley Hacén huyó de Granada con su hermano el Zagal para combatir a su hijo. En 1485 ya muy debilitado nombró heredero a su hermano, falleciendo ese mismo año en el castillo de Mondújar. Hay diversas leyendas sobre este rey granadino. Una de ellas es la de Isabel de Solís, noble castellana que fue apresada en una incursión nazarí y fue llevada cautiva a La Alhambra. Allí el rey se enamoró perdidamente de ella, descuidando sus asuntos de estado. Isabel se convirtió al Islam con el nombre de Zoraya y se convirtió en la esposa favorita del sultán, provocando la enemistad de la sultana Aixa, madre de Boabdil. Las intrigas palaciegas causaron la debacle del rey. De ella tuvo dos hijos: Don Fernando de Granada (c. 1460 - Burgos, Marzo de 1512), cuarto marido de Mencía de la Vega, sin sucesión, y Don Juan de Granada, que se casó com Beatriz de Sandoval y tuvo descendencia. Otra leyenda dice que, cansado y hastiado de su trato con los hombres, dispuso que a su fallecimiento fuese enterrado en el lugar más alto, cercano al cielo y alejado de la civilización: en el pico Mulhacén, y de ahí el nombre de la máxima altura de la península ibérica. No obstante, desde entonces fueron muchas las búsquedas y catas que se han realizado en esta montaña para localizar la tumba del monarca y los tesoros que se suponía podía contener, pero nunca ha sido encontrada.
Historia de Alosno
Alosno se fundó en el año 1444, trasladándose desde El Portichuelo, distante a pocos kilometros, hasta el lugar actual en el que se encuentra. Este traslado se debió a las consecuencias que estaba provocando el agua ácida de las minas, tanto en los habitantes como en el ganado y la agricultura. Se tiene constancia de este lugar aproximadamente desde mitades del siglo XIII, cuando las tierras pertenecientes al Ducado de Medinasidonia fueron reconquistadas por Alfonso X el Sabio. Desde 1812, al desaparecer los señoríos, Alosno se convierte en villa, teniendo momentos de máximo esplendor y prosperidad debidos a la indusria y el comercio. Desde finales del siglo XIX hasta hace pocos años, la economía de este municipio se basaba fundamentalmente en la minería, recurso que se encuentra en decadencia debido a la crisis del sector.
lunes, 21 de octubre de 2013
Historia de Palos de la Frontera
Aunque existen vestigios de poblamiento en la zona desde el Paleolítico Superior, así como numerosas leyendas que aluden a su pasado tartésico, romano, visigótico y musulmán, Palos de la Frontera se funda en 1322, fecha en que Alfonso XI de Castilla la dona a Alonso Carro y Berenguela Gómez, su mujer. De esta forma se separa de lo que había constituido el reino almohade de Niebla, al que seguía perteneciendo aún después de su conquista a mediados del siglo XIII. Palos era por estas fechas, como presumiblemente lo fue en toda su anterior historia, un pequeñísimo núcleo de población que subsistía de la pesca litoral, aprovechando las cualidades que, como puerto interior, al abrigo del viento y los ataques piratas, ofrecía el río Tinto. Los orígenes Álvar Pérez de Guzmán, al que debemos considerar como verdadero padre y fundador de la villa de Palos, contaba sólo catorce años cuando, Juan I de Castilla, en 1379, le concede las villas de Palos y Villalba como compensación por haberle arrebatado las localidades de Huelva y Gibraleón para cederlas a la Condesa de Medinaceli. Álvar Pérez consiguió del monarca el privilegio de eximir de cualquier impuesto real a las 50 primeras familias que se instalasen en Palos acudiendo a su iniciativa de repoblación, estableció con su legislación las bases del ordenamiento jurídico municipal y dedicó las escasas y poco fértiles tierras del término palermo al cultivo del olivo y la producción de aceite. Después de la prematura muerte de Don Álvar, su viuda, Doña Elvira de Ayala, hija del Canciller de Castilla, prosiguió su labor hasta que muere en 1434. Cada una de las hijas de D. Álvar y Dª. Elvira, llamadas Isabel y Juana, heredaron una mitad de la villa de Palos, que por sus respectivos matrimonios, pasaron a ser señoríos, una mitad del Conde de Miranda y la otra del Conde de Cifuentes. Los Miranda enajenaron en 1480 la sexta parte de su señorío en favor de D. Enrique de Guzmán, Duque de Medina Sidonia. Por su parte, los Cifuentes vendieron su mitad de la villa a los Reyes Católicos en junio de 1492, cuando se preparaba la partida de la expedición colombina La época dorada La villa de Palos, a mediados del siglo XV, atravesaba un período de desarrollo demográfico (2500 habitantes) y económico gracias a las actividades marítimas de sus hombres, que establecieron unas prósperas relaciones comerciales con la Europa Mediterránea y Noratlántica, basándose en la pesca y otros productos que obtenían en la zona de Guinea La época dorada de Palos fue la década de 1470-1479, cuando la discordia sucesoria entre Juana la Beltraneja e Isabel la Católica desembocó en una guerra peninsular entre el reino de Castilla y Portugal. Ello supuso para Palos el respaldo real de sus incursiones a Guinea y, en definitiva, para disputarle a los portugueses, rivales en la expansión oceánica, sus territorios y negocios ultramarinos. Las principales expediciones navales castellanas, contra Portugal y sus dominios, requirieron siempre la presencia de marinos palermos, verdaderos expertos en las navegaciones atlánticas que, gracias a su pericia y hazañas, lograron fama internacional.Sin embargo, la guerra naval se saldó con una derrota para los Reyes Católicos, que en la Paz de Alcaçovas (1479) abandonaron todos los derechos sobre mares y tierras atlántico-africanas, excepto Canarias, a Portugal. Los dos reinos quedaron reconciliados mediante el matrimonio de la princesa Isabel de Castilla con el heredero del trono portugués. Los marinos palermos se vieron desposeídos por este tratado de unas zonas pesqueras y comerciales esenciales para su subsistencia y sobre las que, con tantos esfuerzos, se habían afianzado. En estas circunstancias, los palermos desobedecieron, por cuestión de supervivencia, lo pactado por sus Reyes y Portugal en muchas ocasiones. Palos, cuna del descubrimiento de América Palos de la Frontera es mundialmente conocido como la cuna del Descubrimiento de América. De su puerto partieron el 3 de agosto de 1492 las carabelas La Pinta y La Niña y la nao Santa María, con el Almirante Cristóbal Colón, los hermanos Pinzón, los marineros de Palos y la comarca próxima rumbo a lo desconocido y que de hecho sería el encuentro con el continente americano. Sus incursiones a Guinea, anteriormente bien vistas por los monarcas castellanos en sus luchas contra la corona de Portugal, se habían convertido en delictivas y objetos de castigo por el Tratado de Alcáçovas. Posiblemente por una de estas incursiones fueron condenados ciertos palermos a servir a la Corona, durante dos meses, con dos carabelas aparejadas a su costa.13 El 30 de abril de 1492, los Reyes ordenaron que esas naves se pusieran al servicio de Cristóbal Colón y que además se les pagasen cuatro meses al precio habitual para completar los seis meses que se preveía duraría la travesía. La Corona reducía así los gastos de la expedición y vinculaba a ella a los expertos marinos de Palos. Representación romántica de Cristóbal Colón y los hermanos Pinzón a su llegada a América. Estatua de los Hermanos Pinzón, co-descubridores de América, en Palos de la Frontera, al fondo se observa la Fontanilla, lugar donde afirma la tradición que se abastecieron de agua las naves descubridoras, y por último, al fondo, la Iglesia de San Jorge Mártir, lugar donde se dio lectura a la real provisión de los reyes católicos que obligaba, a ciertos vecinos de Palos, a aportar dos carabelas para el primer viaje de Cristóbal Colón. El 23 de mayo de ese mismo año dicha real provisión fue leída en la plaza de la Iglesia de San Jorge Mártir de la localidad.Sin embargo Colón seguía teniendo dificultades para reclutar tripulantes, entre otras razones porque las ordenanzas de Palos prohibían fletar barcos a las personas que no tuviesen participación en el señorío de la villa. Probablemente por ello, los Reyes adquirieron a fines de junio de 1492 la mitad de la villa de Palos perteneciente al Conde de Cifuentes por 16.400.000 maravedíes. A partir de este momento los Pinzón, prestigiosa familia de navegantes palermos, decidieron tomar parte en la expedición colombina y gracias a ellos Colón pudo encontrar los marineros que necesitaba. También fue destacable durante este periodo el papel del Monasterio de La Rábida, cercano a Palos, donde Colón encontró hospitalidad y apoyo. Finalmente, y ultimados los preparativos, la expedición descubridora parte del puerto de Palos el 3 de agosto de 1492 con dos carabelas y una nao, llegando a tierras de América el 12 de octubre. La Santa María naufragó en tierras americanas, pero los otros dos navíos regresaron a Europa, llegando a Palos por separado el 15 de marzo de 1493. Palos, los franciscanos y la evangelización de América Cuando se habla del papel que ha desarrollado el pueblo de Palos de la Frontera en la Historia de América, suele pensarse, casi exclusivamente, en los acontecimientos relacionados con la preparación y ejecución del primer viaje colombino. Pero, poco a poco, la investigación y el estudio nos van perfilando múltiples actuaciones en las que los palermos se muestran como destacados protagonistas en la colonización del Nuevo Mundo, entre los pioneros que ayudaron a construir los pilares de una nueva sociedad, de una nueva cultura, y participando activamente en la evangelización. Desde el fundamental apoyo que fray Antonio de Marchena y fray Juan Pérez prestaron a Cristóbal Colón cuando su ánimo desfallecía ante la adversidad, el Convento franciscano de Santa María de La Rábida siguió atentamente la evolución de los acontecimientos, erigiéndose en uno de los primeros focos de la evangelización americana. Como es lógico, la influencia del convento rabideño, propició que destacaran especialmente los franciscanos entre los primeros evangelizadores de América palermos, como el obispo fray Juan Izquierdo, fray Juan de Palos, fray Juan Cerrado, fray Pedro Salvador, fray Alonso Vélez de Guevara, fray Juan Quintero, fray Thomás de Narváez y fray Francisco Camacho, que tomaron en su mayoría los hábitos en México y Lima. El verdadero nombre de Palos Etimológicamente su denominación toponímica procede del vocablo romano Palus ("laguna"), y de hecho se llamó únicamente Palos hasta 1642, pero a mediados del siglo XVI los primeros cronistas de Indias, Gonzalo Fernández de Oviedo y Francisco López de Gómara, creyendo que Palos y Moguer eran un solo pueblo, crearon el incorrecto e inexistente Palos de Moguer, que se extendió con gran velocidad, pasando a enciclopedias y manuales de estudio. Algo parecido sucedió con fray Juan Pérez y fray Antonio de Marchena, con los que crearon un único e inexistente personaje: fray Juan Antonio Pérez de Marchena. En mayo de 1642, el Concejo Municipal de Palos adoptó el nombre de Palos de la Frontera, aprovechando que el rebelde marqués de Ayamonte hizo pasar las tropas portuguesas del Guadiana al Tinto, y para poner un "apellido" a Palos, que tapara el que lo hacía desaparecer como pueblo, uniéndolo, erróneamente, a la ciudad vecina.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)